Los sindicatos agrupados en el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) anunciaron una movilización al Congreso Nacional para este viernes, en coincidencia con el debate en el Senado sobre la reforma laboral impulsada por el Gobierno. La convocatoria se produce tras reclamarle a la Confederación General del Trabajo (CGT) una medida conjunta, que finalmente no prosperó.

Mientras el oficialismo busca que el proyecto sea aprobado antes de la apertura de las sesiones ordinarias, el escenario sindical se muestra fragmentado: el FreSU apuesta a la acción directa en las calles, mientras que la CGT evalúa recurrir a la Justicia para cuestionar los artículos que considera inconstitucionales.

El Frente de Sindicatos Unidos exige un paro de 36 horas

El FreSU está integrado por gremios de peso como la UOM, Aceiteros, Aeronáuticos, ATE y las dos CTA, entre otros. Desde el sindicato de Aceiteros confirmaron que solicitaron formalmente a la CGT la convocatoria a un paro de 36 horas, pero ante la falta de respuesta resolvieron avanzar con una movilización propia.

Daniel Yofra, secretario de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, declaró: “Vamos a hablar con el triunvirato de la CGT para que convoquen a un paro de 36 horas. Si no lo hacen, iremos a un paro nosotros con el Frente de Sindicatos Unidos”.

La decisión se consolidó en una reunión realizada el lunes, donde los dirigentes resolvieron que la protesta se llevará a cabo este viernes a partir de las 12:00 frente al Congreso.

La CGT apuesta a la vía judicial

En contraste, la conducción de la CGT mantiene una postura más cautelosa. La mesa chica de la central obrera se reunirá este miércoles para definir su estrategia, pero adelantó que no planea medidas de fuerza inmediatas.

Voceros cercanos señalaron que la prioridad será recurrir a la Justicia contra los artículos vinculados al derecho de huelga, al considerar que vulneran garantías constitucionales. “No hay contexto para un paro general. Analizaremos el malestar social, pero no vamos a destinar recursos a medidas de acción directa”, expresaron.

La central obrera busca que el costo político recaiga sobre los senadores que acompañen la iniciativa oficial, evitando confrontaciones abiertas en las calles.

Escalada de tensiones y críticas internas

Las diferencias entre ambos espacios sindicales se profundizaron en las últimas semanas. El FreSU ya había marcado distancia cuando la CGT convocó a un paro general sin movilización durante el debate en Diputados, mientras que los gremios combativos marcharon al Congreso.

Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, endureció el discurso al anunciar un paro nacional para el viernes y cuestionar tanto al oficialismo como a la conducción de la CGT: “Esta reforma laboral es la continuidad de la que inició a sangre y fuego hace 50 años la dictadura militar. Tenemos que evitar que salga del Congreso. Debemos pelear hasta el último momento”.

Aguiar también apuntó contra el Gobierno: “Comprando votos hicieron del Senado una escribanía. Que Milei y Bullrich no festejen por anticipado”. Y lanzó críticas hacia otros sectores sindicales: “Los mismos dirigentes que confiaron en los gobernadores y el Congreso ahora nos dicen que confían en la Justicia. La pregunta es cuándo van a confiar en los trabajadores”.

Un viernes de alta tensión política y sindical

La movilización del FreSU promete convertirse en un nuevo capítulo de la disputa interna del movimiento obrero, en un contexto de creciente conflictividad social. Mientras el Gobierno busca acelerar la aprobación de la reforma laboral, los sindicatos combativos advierten que no cederán la calle y que la protesta marcará el inicio de una etapa de mayor confrontación.

“Por más que no se haya convocado a un paro, tenemos que movilizar igual. No le podemos regalar la calle al Gobierno”, sostuvo Aguiar, anticipando un escenario de tensión frente al Congreso.

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