La causa por el presunto robo de medicamentos del Hospital Italiano sumó un capítulo inesperado y explosivo. Nuevos testimonios incorporados al expediente que investiga al anestesiólogo Hernán Boveri (45) y a la residente Delfina “Fini” Lanusse (29) abrieron la hipótesis de que parte de los fármacos sustraídos —entre ellos propofol, fentanilo y ketamina— habrían sido utilizados en encuentros sexuales, una línea que las defensas calificaron como “inverosímil” y basada en rumores.
Ambos médicos están procesados por administración fraudulenta en el marco de un expediente que se entrelaza con el caso conocido como “Propofest”, donde se investiga un circuito clandestino de consumo recreativo de anestésicos entre profesionales de la salud. La muerte del anestesista Alejandro Zalazar (31), hallado con una vía conectada en el pie, fue el detonante que expuso el entramado.
El testimonio que encendió la hipótesis sexual
La declaración de una médica de 28 años, identificada como N., introdujo un elemento disruptivo. Según relató, una compañera de residencia —S., de 35 años— le habría dicho:
“Delfina hace 3 años se está cog…do a Hernán. Él va a la casa, le pone un BIS, le inyecta propofol y se la co…”.
El fragmento, difundido por Infobae, figura en la apelación presentada por la defensa de Boveri. Para el juez Javier Sánchez Sarmiento, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N.º 48, el testimonio de S. es “particularmente relevante” por tratarse de una amiga y compañera de la acusada.
Según esa versión, Lanusse habría sido vista sedada en dos ocasiones en su domicilio, “con riesgo de vida”, y habría contado que mantuvo relaciones con Boveri bajo los efectos de propofol y ketamina.
Las “vinchas BIS” y el uso de tecnología anestésica en contextos no médicos
S. también afirmó haber visto en la casa de Lanusse varias vinchas BIS, un dispositivo que monitorea la actividad cerebral para medir el nivel de sedación. En el ámbito médico, el BIS se utiliza para evitar que un paciente esté “sedado de menos” o “sedado de más”, especialmente cuando se administran bloqueantes neuromusculares.
Un especialista consultado explicó:
“El BIS permite saber si un paciente está adecuadamente sedado. Usarlo fuera del ámbito hospitalario, con anestésicos, implica un riesgo extremo”.
La presencia de estos dispositivos en un domicilio particular refuerza para el juez la sospecha de un uso indebido de insumos hospitalarios.
Las defensas niegan todo y cuestionan la credibilidad de la testigo
Boveri y Lanusse rechazaron la hipótesis erótica y apelaron sus procesamientos. La residente sostuvo que S. tiene “problemas psiquiátricos familiares” y que su relato podría estar influido por esa situación.
Los abogados de ambos plantearon que la versión “se expandió” entre testigos y contaminó sus declaraciones, generando un “vicio insanable” en la causa.
Boveri reconoció su relación sentimental con Lanusse, pero insistió en que fue “consensuada” y negó haber administrado anestésicos en ese contexto.
El juez sostiene la acusación: “Existen diversas formas de transgredir el sistema”
Sánchez Sarmiento procesó a Boveri con un “rol protagónico” en la presunta administración fraudulenta y a Lanusse como partícipe secundaria. Les prohibió salir del país y dictó embargos de $70 millones y $30 millones, respectivamente.
Los médicos alegaron que el Hospital Italiano informó “inexistencia de faltantes” en inventarios. El juez respondió que no es necesario sustraer ampollas completas:
“Puede existir robo hormiga o extracción de restos con jeringas. Hay múltiples formas de transgredir el sistema”.
Un entramado que conecta tres causas: Propofest, robo de anestésicos y la muerte de Zalazar
El caso Boveri–Lanusse se vincula con otros dos expedientes:
1. La causa contra Chantal “Tati” Leclercq
Amiga de Lanusse, imputada por robo de anestésicos del Hospital Rivadavia. Se tramita en el Juzgado N.º 56.
2. La muerte de Alejandro Zalazar
Hallado sin vida con una vía en el pie. Investiga el Juzgado N.º 60. Leclercq ingresó al departamento junto a la hermana del fallecido el día del deceso.
3. El circuito clandestino “Propofest”
Donde se investiga el uso recreativo de anestésicos en reuniones privadas entre profesionales de la salud.
Un caso que mezcla medicina, delito, sexo y muerte
La causa avanza en un terreno donde se cruzan:
- robo de medicamentos controlados,
- relaciones afectivas entre colegas,
- uso indebido de tecnología médica,
- consumo de anestésicos fuera del ámbito hospitalario,
- y la muerte aún no esclarecida de un anestesista.
La Sala V de la Cámara Criminal deberá decidir ahora si confirma o revoca los procesamientos. Mientras tanto, el caso sigue revelando un mundo opaco dentro de la medicina de alta complejidad, donde la frontera entre lo profesional y lo personal parece haberse desdibujado peligrosamente.
