Durante la madrugada de este sábado, un reconocido restaurante ubicado sobre la calle Almafuerte al 500 volvió a ser blanco de la delincuencia, sumando así un segundo hecho de robo de magnitud en menos de un año desde su reinauguración. (galería de fotos)

Este establecimiento gastronómico, de amplia trayectoria en la ciudad, supo funcionar durante muchos años en la calle Perito Moreno, pegado al Club O’Higgins. Aquella ubicación quedó reducida a escombros luego del devastador incendio que consumió las instalaciones el pasado 28 de octubre de 2023, afectando gravemente tanto al club como a gran parte de la estructura del local de comidas.

A pesar del duro golpe económico y emocional, los propietarios lograron, con gran esfuerzo y el apoyo de la comunidad, reabrir las puertas del restaurante en una nueva dirección, apostando nuevamente a seguir generando empleo y manteniendo viva una propuesta gastronómica muy apreciada por vecinos y turistas. Sin embargo, la inseguridad volvió a golpear fuerte: el 3 de julio de 2024, apenas unos meses después de la reapertura, delincuentes ingresaron por una ventana lateral y se llevaron abundante mercadería junto con una suma de dinero en efectivo.

A casi un año de aquel lamentable episodio, la historia parece repetirse. Según quedó registrado en las cámaras de seguridad, durante la madrugada de hoy dos sujetos encapuchados y con barbijos forzaron la puerta lateral de emergencia, la cual había sido reforzada precisamente para prevenir nuevos ataques. Con la ayuda de una barrera, lograron vulnerar la cerradura y entrar al restaurante cerca de las 5 de la mañana, permaneciendo en el interior durante al menos dos horas.

Una vez dentro, los ladrones causaron diversos destrozos y seleccionaron cuidadosamente lo que se iban a llevar: botellas de vinos de alta gama, whisky importado y cortes de carne que se encontraban almacenados en un freezer. La pérdida económica para el propietario, quien hace poco había invertido en la reposición de mercadería, es nuevamente significativa.

El hecho fue descubierto a primeras horas de este sábado, cuando los primeros empleados llegaron para iniciar las tareas de preparación de la jornada y se encontraron con el local desordenado, mercadería esparcida por el salón principal y una caja de seis vinos rota sobre la vereda, prueba de que los delincuentes habrían abandonado parte del botín en su huida.

Personal de la Policía Científica trabajó durante toda la mañana recolectando huellas, revisando cámaras de seguridad de la zona y entrevistando a vecinos para dar con algún testigo que pueda aportar datos que ayuden a identificar a los autores del robo.

Este nuevo golpe delictivo vuelve a poner en agenda la preocupación de los comerciantes locales por la inseguridad y la falta de medidas efectivas para proteger emprendimientos que, como este restaurante, intentan salir adelante a pesar de las adversidades.

El propietario, visiblemente consternado, manifestó que espera que la investigación avance rápidamente y que se haga justicia, para que episodios como este no sigan repitiéndose y desalentando la inversión y el trabajo honesto en la ciudad.

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