El rock argentino perdió este viernes a una de sus figuras más influyentes y enigmáticas. Carlos Alberto “Indio” Solari, líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y símbolo de la contracultura nacional, murió a los 77 años en su casa de Parque Leloir, en Ituzaingó, tras convivir durante años con la enfermedad de Parkinson, diagnóstico que él mismo había revelado públicamente en 2016 durante un multitudinario concierto en Tandil.

Solari, uno de los artistas más convocantes y misteriosos de la música argentina, se había retirado de los escenarios en 2023, aunque continuó componiendo, grabando y publicando material en redes sociales, donde mantenía un vínculo directo con sus seguidores.

Los Redondos: un mito que nació en un sótano un 28 de diciembre

El origen de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota es tan mítico como su trayectoria. El 28 de diciembre de 1976, Día de los Inocentes, el Indio conoció en un sótano de La Plata a Skay Beilinson y a Carmen “La Negra Poli” Castro, quien luego sería la histórica mánager del grupo. Ese mismo día, Solari y Skay comenzaron a tocar juntos para musicalizar una película del hermano de Skay, Guillermo “El Negro” Beilinson.

El nombre de la banda surgió de un recetario doméstico donde aparecía una cocinera ficticia llamada “Patricia Rey”. La idea era crear un personaje que no representara a ninguno de los integrantes, sino que funcionara como un símbolo abierto, capaz de encarnar cualquier cosa. Ese espíritu colectivo y anónimo sería una marca registrada de la banda.

En esos años, Solari también vivió uno de los episodios más traumáticos de su vida: durante una reunión con amigos en La Plata, fue detenido ilegalmente por fuerzas policiales, torturado con picana y liberado horas después bajo la excusa de una “investigación de antecedentes”. Ese episodio marcaría su visión del poder, la represión y la libertad, temas recurrentes en su obra.

Una obra que marcó generaciones

Entre 1976 y 2000, Los Redondos editaron nueve álbumes que se convirtieron en pilares del rock argentino. Canciones como “Ji Ji Ji”, “La Bestia Pop”, “Juguetes Perdidos”, “Todo un palo” o “Un ángel para tu soledad” trascendieron generaciones y se transformaron en himnos populares.

El grupo se separó en el año 2000 tras su último concierto en el Estadio Olímpico de Córdoba. Nunca explicaron públicamente los motivos de la ruptura, decisión que alimentó el misterio y preservó la mística del proyecto.

Tras la separación, Solari continuó su carrera solista con Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado, logrando convocatorias masivas que superaron incluso las de su etapa con Los Redondos. Su figura se convirtió en un fenómeno cultural que excedía lo musical: un símbolo de resistencia, marginalidad, poesía urbana y devoción popular.

El adiós a una figura irrepetible

La muerte del Indio Solari representa un golpe profundo para la música argentina. Su obra, su voz y su figura marcaron a varias generaciones y moldearon una identidad cultural que aún hoy atraviesa al país.

Su histórico compañero, Skay Beilinson, lo despidió con un mensaje en redes sociales y anunció la suspensión del show que tenía previsto ofrecer este sábado en Rosario. Miles de fanáticos replicaron homenajes espontáneos en redes, radios y espacios públicos.

El Indio deja un legado inmenso: canciones que se cantan como rituales colectivos, una poética única y una forma de entender el rock como territorio de libertad, crítica y comunidad. Su historia —que empezó en un sótano platense un Día de los Inocentes— se convirtió en una de las más potentes y singulares del arte argentino.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *