La conferencia de prensa convocada este viernes 8 de mayo en Casa Rosada dejó una escena inusual y cargada de tensión política. Aunque el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, encabezó la presentación, evitó responder preguntas y delegó toda la interacción con la prensa en los ministros Luis Caputo (Economía) y Alejandra Monteoliva (Seguridad). La decisión generó malestar entre los periodistas, que reclamaron por las condiciones de trabajo y por la falta de respuestas sobre las causas judiciales que involucran al funcionario.

Un formato restringido para evitar el tema central

Adorni, investigado por presuntas irregularidades, abrió la conferencia con un discurso breve y visiblemente tenso. Luego cedió la palabra a Monteoliva, quien detalló el operativo realizado en Vera, Santa Fe, donde se interceptó una avioneta privada que transportaba 400 kilos de cocaína. La ministra explicó que el procedimiento incluyó coordinación federal y detenciones de los involucrados.

A continuación, Caputo presentó las características del Súper RIGI, el nuevo régimen de incentivos para grandes inversiones. El ministro aseguró que el esquema “traerá una nueva avalancha de inversiones” y buscó despegarse de la polémica que rodea al jefe de Gabinete.

Cuando llegó el turno de las preguntas, la tensión se hizo evidente. Los periodistas intentaron consultar a Adorni sobre las causas que lo involucran —el tema político más relevante del momento—, pero el funcionario interrumpió para aclarar que solo se responderían preguntas vinculadas a los temas expuestos por los ministros.

Momentos de incomodidad y reclamos por las condiciones de trabajo

La situación escaló cuando un acreditado pidió a Adorni que transmitiera al presidente Javier Milei el malestar de la prensa por las condiciones de trabajo en Casa Rosada. “Estamos encerrados y nos siguen hasta el baño, algo que jamás pasó en la historia argentina”, denunció el periodista, visiblemente molesto.

También cuestionó el destrato del Presidente hacia los trabajadores de prensa, a quienes —según relató— no responde preguntas y llega a insultar cuando intentan acercarse con un micrófono.

La conferencia terminó abruptamente con la excusa de que los funcionarios debían asistir a una “reunión de gabinete”, una salida que buscó evitar nuevas preguntas incómodas.

Caputo distendido, Adorni hermético

El contraste entre los funcionarios fue notorio:

  • Luis Caputo se mostró relajado, respondió preguntas incluso fuera del eje del Súper RIGI y hasta bromeó con una periodista. Minimizó el impacto político del caso Adorni y aseguró que, durante su reciente viaje a Los Ángeles, inversores internacionales “se rieron del tema” y no lo consideran relevante para sus decisiones.
  • Manuel Adorni, en cambio, mantuvo un tono rígido y cortante. Intervino solo para bloquear preguntas que no se ajustaran al guion oficial y se mostró más nervioso de lo habitual. No hizo referencia en ningún momento a sus problemas judiciales.

La dinámica reforzó la percepción de que el jefe de Gabinete atraviesa un momento de fragilidad política y que el Gobierno intenta blindarlo mediante un formato de comunicación controlado.

Una conferencia bajo control y un silencio que se prolonga

La metodología —preguntas limitadas, temas acotados, intervenciones filtradas— ya se había observado en las últimas apariciones públicas de Adorni. Todo indica que el esquema se mantendrá hasta que el funcionario decida hablar sobre las causas que lo involucran o hasta que la presión política obligue a un cambio de estrategia.

Mientras tanto, la tensión entre el Gobierno y la prensa se profundiza, y la figura del jefe de Gabinete continúa en el centro de un escándalo que el oficialismo intenta administrar con silencios, restricciones y un cerco comunicacional cada vez más evidente.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *