A veinte años del femicidio de Nora Dalmasso, el Jurado de Enjuiciamiento de Córdoba destituyó por unanimidad a los fiscales Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis Pizarro por mal desempeño en la investigación. El fallo, calificado como “inapelable”, concluyó que los funcionarios actuaron con negligencia grave, ignoraron pruebas determinantes y sostuvieron hipótesis sin sustento, lo que dejó a la causa al borde de la prescripción.
La fiscal general Betina Croppi, a cargo de la acusación en el jury, sintetizó la actuación de los fiscales con una frase contundente:
“Fue un manual de cómo no investigar un caso de violencia de género”.
Un caso marcado por errores y desvíos
El femicidio de Dalmasso ocurrió en noviembre de 2006 en el country Villa Golf de Río Cuarto. Desde entonces, la causa atravesó casi dos décadas de desvíos, imputaciones fallidas y líneas investigativas que se demostraron infundadas.
Los fiscales destituidos tuvieron la causa en distintos períodos:
- Di Santo (2006–2015)
- Miralles (2016–2017)
- Pizarro (2017–2019)
Durante esos años, la investigación avanzó sobre hipótesis que luego fueron descartadas, mientras se ignoraban elementos probatorios que apuntaban a un sospechoso concreto: el parquetista Roberto Bárzola, cuyo ADN estaba presente en la escena del crimen desde el inicio.
El ADN ignorado durante 18 años
Croppi remarcó que los fiscales tuvieron desde 2006 evidencia genética que vinculaba a Bárzola con el crimen:
- ADN en el cinturón de la bata con la que fue estrangulada la víctima.
- Un vello púbico suyo hallado en la zona genital de Dalmasso.
Sin embargo, el cotejo genético recién se realizó en 2024, por orden del fiscal Pablo José Jávega, quien recibió la causa prácticamente prescripta. Bárzola había declarado como testigo en varias oportunidades, pero nunca fue investigado como sospechoso.
Hipótesis sin sustento y estigmatización de la víctima
La fiscal Croppi cuestionó que los fiscales sostuvieran teorías “novelescas” y sin respaldo probatorio, muchas de ellas centradas en la vida privada de la víctima. Entre ellas:
- La figura del “amante asesino”.
- La construcción mediática de una “mujer promiscua”.
- La imputación de Facundo Macarrón, hijo de Nora, bajo una hipótesis considerada “inverosímil y estigmatizante”.
- La acusación contra el viudo, Marcelo Macarrón, basada en supuestos viajes secretos y motivaciones económicas o políticas, sin evidencia directa.
El juicio oral de 2022 terminó con la absolución del viudo. El fiscal del debate, Julio Rivero, sintetizó la debilidad del caso con una frase que quedó grabada:
“La prueba me dejó solo”.
La destitución y sus consecuencias
El jury resolvió remover a los tres fiscales y aplicarles inhabilitación absoluta para ejercer cargos en el Poder Judicial provincial. Aunque el fallo es inapelable, las defensas anticiparon que recurrirán al Superior Tribunal de Justicia.
En la Legislatura de Córdoba, donde se desarrolló el proceso, estuvieron presentes el viudo y los hijos de Nora. Tras la resolución, Facundo Macarrón expresó:
“Es una reivindicación de todo el infierno que pasamos estos 20 años. Creo que se hizo justicia, en parte”.
El riesgo de prescripción y el futuro de la causa
El jury no evaluó la autoría del crimen, pero la sospecha actual recae sobre Bárzola, identificado formalmente recién en 2024. Sin embargo, la Cámara Criminal de Río Cuarto dictaminó en 2025 que el parquetista debía ser sobreseído por prescripción, al haber transcurrido 19 años desde el hecho.
Si esa decisión se confirma, Bárzola podría enfrentar únicamente un juicio por la verdad, sin posibilidad de condena penal. La defensa de la familia Dalmasso insiste en que aún existe margen para evitar la prescripción total.
La abogada Mariángeles Mussolini sostuvo:
“Todavía está la posibilidad de ir a un juicio ordinario para determinar si es culpable. Queremos que Nora pueda, de una vez por todas, descansar en paz”.
