El ministro de Economía, Luis Caputo, desmintió este lunes 2 de febrero que la Argentina vaya a recibir un préstamo de 808 millones de dólares por parte de Estados Unidos para afrontar sus próximos compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI). En una entrevista radial, el funcionario explicó que el pago de intereses al organismo se realiza en Derechos Especiales de Giro (DEG), la moneda que utiliza el Fondo, y aseguró que la operación corresponde a un mecanismo habitual de mercado.

Una operación técnica, no un préstamo

Caputo calificó como “información falsa” la versión de un nuevo crédito estadounidense y subrayó que “no es ningún préstamo”. Según detalló, cada vez que el país debe cancelar obligaciones con el FMI, se ve obligado a adquirir DEGs en el mercado internacional, en este caso a través del Tesoro de Estados Unidos, que actúa como vendedor.

“No es nueva deuda. Estamos cancelando deuda”, enfatizó el ministro, quien reiteró que la operación no implica asistencia financiera extraordinaria ni ayuda externa. “Al Fondo no se le paga con dólares, sino con su propia moneda. Si fuera con dólares, directamente nosotros le pagaríamos en dólares”, explicó.

Contexto económico y político

El titular de la cartera económica también respondió a las críticas del exministro Domingo Cavallo sobre el esquema cambiario, al que consideró un tema superado. Asimismo, atribuyó la persistencia de la inflación y del riesgo país a lo que el oficialismo denomina “riesgo kuka”, en referencia a intentos de desestabilización política durante el año pasado.

“Fue un muy buen año en términos de crecimiento, pero podríamos haber crecido en torno al 7 por ciento. Hubo un nuevo escalón inflacionario que aún estamos pagando”, señaló Caputo, en un diagnóstico que busca explicar las tensiones macroeconómicas que enfrenta el gobierno de Javier Milei.

El conflicto con Techint

El ministro también se refirió al enfrentamiento entre el Gobierno y el grupo Techint, luego de que la empresa perdiera una licitación frente a la firma india Welspun. Caputo sostuvo que se trata de un proceso competitivo que busca incentivar mejores ofertas y precios, y expresó que “ojalá la próxima licitación la gane una empresa argentina”.

En ese sentido, responsabilizó al gobierno anterior por haber impulsado la construcción del gasoducto con fondos públicos, en lugar de fomentar la inversión privada. “No es una guerra contra alguien en particular, sino contra un modelo”, aclaró, intentando moderar las tensiones tras los dichos del presidente Milei, quien había criticado duramente al empresario Paolo Rocca.

Estrategia financiera y reservas

Caputo remarcó que la actual administración no tiene intención de salir al mercado internacional en busca de financiamiento. Según explicó, la estrategia apunta a cancelar deuda y generar un “efecto de crowding in”, en el cual los fondos que reciben dólares reinvierten en deuda argentina, financiando empresas y provincias. “Esto es mejor para todos los argentinos porque genera más empleo y mejores salarios”, afirmó.

El rol de Estados Unidos y los pagos al FMI

La operación con el Tesoro estadounidense, a cargo de Scott Bessent, se concretó el 29 de enero y permitió a la Argentina cubrir casi en su totalidad el vencimiento de intereses por 833 millones de dólares al FMI, que debía pagarse el 1 de febrero. Con esta transacción, el Gobierno evitó un impacto significativo en las reservas internacionales acumuladas durante enero.

Se trata de la tercera asistencia directa de Bessent en apenas tres meses. En octubre pasado, Argentina adquirió DEGs por 1.185 millones de dólares para cancelar otro vencimiento con el Fondo. Previamente, durante la campaña electoral en Estados Unidos, el funcionario había habilitado al Banco Central a activar un swap de monedas por 2.500 millones de dólares, que luego se canceló mediante deuda con el Banco de Pagos Internacionales (BIS). Esa medida permitió evitar una devaluación que parecía inminente.

Una pulseada de largo aliento

El cruce de versiones sobre si se trató de un préstamo o de una operación técnica refleja la tensión política y económica que rodea cada pago al FMI. Mientras el Gobierno busca mostrar disciplina fiscal y autonomía financiera, las operaciones con Estados Unidos evidencian la dependencia de la Argentina respecto de actores externos para sostener su delicado equilibrio macroeconómico.

El debate sobre la naturaleza de estas transacciones promete seguir alimentando la discusión pública en torno al rumbo económico del país y la relación con el Fondo, en un año marcado por compromisos financieros de magnitud y por la necesidad de sostener la confianza en los mercados.

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