Los mercados globales reaccionaron con alivio este miércoles 25 de marzo tras la circulación de versiones sobre un posible alto el fuego de un mes entre Estados Unidos e Irán. La noticia impulsó un rebote en las bolsas internacionales, fortaleció al oro y provocó una marcada caída en el precio del petróleo, reflejando un cambio en el apetito por riesgo aunque con una respuesta todavía cautelosa por parte de los inversores.
Oro en alza y petróleo en retroceso
El oro al contado avanzó 1,9% hasta los US$ 4.558,03 por onza, mientras que los futuros en Estados Unidos para entrega en abril subieron 3,5%, ubicándose en US$ 4.556,30. El metal precioso había tocado el lunes un mínimo de cuatro meses, lo que refuerza la magnitud del repunte.
En contraste, el petróleo fue el protagonista de la jornada con una fuerte corrección. Los futuros del Brent cayeron hasta los US$ 95 por barril, ante la expectativa de que una desescalada diplomática abra la puerta a una normalización parcial de las exportaciones de crudo desde el Golfo Pérsico. Pese a la baja, el Brent aún acumula una suba de 35% desde el inicio de la guerra, lo que evidencia que el mercado sigue lejos de dar por cerrado el episodio.
Bolsas en recuperación moderada
En el mercado accionario, los futuros de Wall Street avanzaron 0,7% durante la sesión asiática, mientras que en Europa las subas rondaron entre 0,7% y 1,2%. En Asia, la mejora fue más visible: Japón ganó 3%, Australia y Corea del Sur subieron 2%, recuperando parte de las pérdidas recientes aunque sin revertir la corrección acumulada desde el inicio del conflicto.
Los analistas remarcaron que la magnitud de las subas fue moderada, una señal de que el alivio convive con una elevada cautela. “Ahora mismo el mercado está dominado por los titulares”, señaló Kerry Craig, estratega global de J.P. Morgan Asset Management, citado por Reuters.
Impacto en tasas e inflación
La caída del petróleo alivió parte de las presiones inflacionarias, reduciendo las expectativas de nuevas subas de tasas en Estados Unidos. Según la herramienta FedWatch de CME Group, la probabilidad de un aumento en diciembre cayó a 16%, desde 25% el viernes.
El vínculo es clave: el oro suele funcionar como cobertura frente a la inflación y la incertidumbre, pero pierde atractivo cuando las tasas suben, ya que no genera renta. En este contexto, el repunte del metal refleja más la dinámica de energía y política monetaria que el riesgo geopolítico puro.
La dimensión política: Washington y Teherán
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó que había avances en las negociaciones, incluida una concesión importante por parte de Teherán. Sin embargo, la respuesta iraní fue de rechazo: la agencia oficial IRNA citó a un portavoz militar que negó contactos directos y sostuvo que Estados Unidos estaba “negociando consigo mismo”.
Esa contradicción explica por qué, pese al rebote de las bolsas y la baja del crudo, la reacción de los mercados fue contenida. “Por ahora, parece un mercado que reacciona más que anticipa”, advirtió Marc Velan, responsable de inversiones de Lucerne Asset Management en Singapur.
Qué significa para los mercados
La jornada dejó una señal clara: en el corto plazo, el oro volvió a responder más a la combinación entre petróleo, inflación esperada y tasas de interés que al riesgo geopolítico directo. El conflicto sigue siendo determinante, pero su impacto sobre los activos financieros está mediado por cómo repercute en energía, precios y decisiones de los bancos centrales.
