La ofensiva regulatoria del Gobierno contra el Grupo Clarín por la fusión Telecom‑Telefónica abrió un escenario inesperado en el mercado de las telecomunicaciones. La exigencia oficial de que Telecom se desprenda del 40% de su cartera móvil —unos 6 millones de usuarios— no solo tensó la relación entre el Ejecutivo y el conglomerado mediático, sino que también encendió las alarmas de empresas que observan, con cautela pero con interés, la posibilidad de ingresar como nuevo jugador en un sector históricamente concentrado.
Aunque el Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) ya formalizó su dictamen, en el sector coinciden en que la disputa “todavía está lejos de resolverse”. La diferencia entre lo que exige el Gobierno (6 millones de líneas) y lo que ofreció Telecom (3 millones) es vista como un margen de negociación, más que como una ruptura definitiva.
Una negociación subterránea en plena “guerra soft”
Fuentes empresarias interpretan que el reclamo de desinversión forma parte de una negociación política más amplia entre Milei y el Grupo Clarín, en un año donde el clima electoral empieza a condicionar decisiones estratégicas.
Una fuente del sector lo sintetizó así:
“La señal de que no está todo acordado es el caso Adorni, que lo siguen golpeando. Pero a la vez, algún tipo de acuerdo están buscando las dos partes”.
La lectura es compartida por ejecutivos de medios y telecomunicaciones consultados: hay tensión, pero también hay diálogo.
El factor clave: un tercer operador
Más allá del ruido político, hay un punto que sorprendió al mercado: el Gobierno no solo avaló la licitud de la compra de Telefónica por parte de Telecom, sino que exigió explícitamente la creación de un tercer operador.
Para los especialistas, este es el dato más disruptivo:
- Obliga a Clarín a desprenderse de usuarios, espectro e infraestructura.
- Reconfigura el mapa competitivo.
- Abre una ventana para que ingrese un actor que no estaba en los planes de nadie.
Una fuente del sector lo resumió:
“Desinvertir 6 millones de usuarios más espectro es una condición sustancial que Clarín no quiere aceptar”.
Los competidores miran en silencio
Claro (AMX Argentina)
El grupo de Carlos Slim sigue el proceso con atención. Fue uno de los principales perjudicados por la concentración duopólica y presionó para que se impusieran condiciones estrictas. La eventual aparición de un tercer operador podría reconfigurar su estrategia comercial.
Telecentro (Alberto Pierri)
Es el nombre que más rápido aparece en las conversaciones. Telecentro había hecho la mejor oferta para comprar Telefónica, pero perdió ante Telecom en una negociación directa con la casa matriz española. Hoy, podría volver a escena.
Grupo Werthein
Tras su crecimiento meteórico en telecomunicaciones, es considerado un jugador con músculo financiero. Por ahora, niegan interés, pero el sector no descarta movimientos.
Manzano‑Vila‑Scaglione
El trío empresario que controla medios y telecomunicaciones aparece en todas las listas, aunque sin señales concretas.
Capitales internacionales
Hasta ahora, no hubo movimientos públicos. La decisión oficial tomó por sorpresa a todos y desordenó agendas.
Leonardo Scatturice
El empresario radicado en Miami, dueño de Flybondi y OCA, cercano al poder presidencial, es mencionado como posible interesado. Su nombre circula en el “círculo rojo” como un actor con capacidad de inversión y vínculos políticos.
Un tablero que se mueve en silencio
En el sector coinciden en que nadie dará un paso hasta que se defina:
- si Clarín judicializa,
- si negocia una desinversión menor,
- o si acepta las condiciones del TDC.
Mientras tanto, todos observan. Una fuente del entorno telco lo definió así:
“Detrás de esta guerra soft hay una negociación subterránea. Todos esperan ver quién mueve primero”.
Un mercado en tensión y una oportunidad inédita
La exigencia de un tercer operador abre una posibilidad que no existía desde hace décadas: la entrada de un nuevo jugador fuerte en el negocio telco argentino.
La pregunta que sobrevuela al sector es simple: ¿quién ocupará ese espacio si Clarín se ve obligado a cederlo?
Por ahora, nadie se mueve. Pero todos están listos para saltar.
