El detective estadounidense Jesús Bonilla, integrante del Major Case Squad del Departamento de Policía del condado de Nassau (Long Island), investigó durante años a grupos de ciudadanos chilenos dedicados a desvalijar viviendas de deportistas y celebridades en Estados Unidos. En diálogo con PERFIL, explicó cómo operan estas bandas, cómo se multiplican y cómo eligen a sus víctimas. Entre los casos recientes figura el robo a la casa del extenista Juan Martín Del Potro en Tandil, ocurrido en mayo, que terminó con la detención de cuatro ciudadanos chilenos.

Durante mucho tiempo, los robos parecían hechos aislados en barrios exclusivos de Estados Unidos. Sin embargo, con el avance de las investigaciones se detectó un patrón: grupos integrados mayoritariamente por chilenos que viajan por distintos países para cometer robos y regresar a su lugar de origen con el botín. El fenómeno, conocido como “turismo delictivo”, también se expandió a Canadá y a zonas de Europa, como el “Triángulo de Oro” de Cheshire, en el sur de Manchester, donde viven figuras de la Premier League y celebridades británicas.

El caso Del Potro y la expansión del fenómeno

En Argentina, la investigación por el robo a la vivienda de Del Potro derivó en la detención de Eduardo Gallardo Espinoza, Esteban Escobar Cartes, Ignacio Zúñiga Cartes y Bastián Freraut Jiménez. Los dos últimos tenían alertas rojas de Interpol por integrar una banda acusada de cometer robos en casas de jugadores de la NFL y la NBA.

Bonilla señaló que el caso argentino fue “una anomalía”, ya que estos grupos suelen utilizar el país como punto de paso para cruzar fronteras con documentos falsos y luego viajar a Estados Unidos, México o Canadá. Según explicó, en numerosas detenciones encontró a delincuentes chilenos utilizando licencias de conducir y cédulas argentinas apócrifas para alquilar vehículos y viviendas.

Una organización sin jefes: la “franquicia criminal”

El detective reveló que, al interrogar a los detenidos, esperaba encontrar una estructura piramidal. La respuesta lo sorprendió:

“Siempre les preguntaba quién era el jefe. Y todos me respondían lo mismo: ‘Aquí no hay jefe. Aquí todos trabajamos juntos, como familia’”.

Cada grupo funciona de manera independiente, pero existe una figura clave: un integrante que ya está instalado en el país donde operan y que se encarga de la logística para los recién llegados. Esa persona:

  • alquila departamentos por Airbnb,
  • renta vehículos,
  • consigue compradores para los objetos robados,
  • y enseña el método a los nuevos integrantes.

Una vez que los recién llegados aprenden el sistema, llaman a otros desde Chile y los reciben para formar una nueva célula. Así, cada grupo se convierte en una escuela informal, generando una estructura que Bonilla describe como una “franquicia criminal”.

Jóvenes y redes sociales: el perfil de los integrantes

Bonilla detectó otro patrón: la mayoría de los integrantes son muy jóvenes, incluso menores de edad.

“Son chavos, hasta hay menores. Suelen ir desde los 15 hasta los 30 años”.

Muchos provienen de barrios donde robar es una actividad transmitida por familiares. Los que logran grandes golpes se convierten en referentes admirados por su entorno.

Además, estos jóvenes exhiben los botines en redes sociales:

  • cadenas de oro,
  • relojes,
  • joyas,
  • dinero en efectivo.

El detective explicó que existe una fuerte competencia interna y una dinámica de imitación entre bandas, lo que acelera la expansión del fenómeno.

Cómo eligen a sus víctimas

La mayoría de los golpes tienen un nivel de planificación similar. Bonilla detalló que los delincuentes analizan las redes sociales de deportistas y celebridades:

  1. Identifican la vivienda a través de Google Maps u otras aplicaciones.
  2. Verifican cuándo la víctima está fuera, especialmente si juega de visitante o participa en torneos.
  3. Observan la zona durante días, analizando guardias, movimientos y accesos.
  4. Prefieren casas en zonas boscosas, montes o campos de golf, donde es más fácil escapar.

Entre las víctimas recientes en Estados Unidos figuran:

  • Travis Kelce (NFL),
  • Patrick Mahomes (NFL),
  • Luka Dončić (NBA),
  • Ja Morant (NBA),
  • Bobby Portis (NBA).

Ninguno estaba en su casa al momento del robo.

Un fenómeno que se multiplica y desafía a las fuerzas de seguridad

Bonilla afirmó que desarticular una banda no resuelve el problema, porque cada célula genera otra. El fenómeno comenzó en California antes de 2017 y se expandió a Nueva York, Texas, Chicago, Florida y Carolina del Norte.

“He viajado a buscarlos por varios lados. Cuando los atrapan, me dicen: ‘No creía que ibas a venir hasta aquí para detenerme’”.

La dinámica de expansión, la falta de jerarquías y la facilidad para moverse entre países convierten al “turismo delictivo” en uno de los desafíos más complejos para las fuerzas de seguridad de la región.

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