El cosecretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Cristian Jerónimo, aseguró que “están dadas todas las condiciones” para que la central obrera convoque a un paro general en rechazo a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei. La declaración se produce en la antesala de la reunión que los principales dirigentes sindicales mantendrán este lunes para definir la estrategia de protesta.
Señales de unidad sindical
Jerónimo, también secretario general del sindicato de trabajadores de la industria del vidrio (SEIVARA), explicó que la medida de fuerza se concretaría el mismo día en que la Cámara de Diputados trate la media sanción restante del proyecto.
- “Lo venimos analizando desde diciembre. Si no eran escuchados nuestros reclamos, íbamos a pasar a otra instancia”, señaló.
- “La otra herramienta es tomar una medida de acción directa. Entendemos que están dadas las condiciones para avanzar a una huelga general”, agregó.
Críticas a los incidentes y al proyecto
El dirigente sindical deslizó sospechas sobre los disturbios ocurridos durante la movilización del miércoles frente al Congreso, donde se registraron ataques con bombas molotov:
- “Hubo mucha intención de romper la movilización para que no se viera la cantidad de trabajadores que rechazan esta ley”, afirmó.
El malestar sindical se concentra en el artículo que habilita la reducción de salarios en casos de licencias por enfermedad, con pagos parciales del sueldo.
- “Ese punto estaba en el proyecto inicial, lo sacaron y ahora lo pusieron de vuelta. Tienen cero sensibilidad de cara a los derechos de los trabajadores”, cuestionó Jerónimo.
Estrategia judicial
Además de la protesta en las calles, la CGT evalúa llevar la discusión al plano judicial si la reforma es aprobada en Diputados:
- “Vamos a agotar todas las instancias. Si hay que judicializarla, lo vamos a hacer, no vamos a dudar ni un minuto”, anticipó Jerónimo.
Un conflicto en escalada
La reforma laboral, que obtuvo media sanción en el Senado, es considerada por el oficialismo como un paso clave para modernizar las relaciones laborales y reducir la litigiosidad. Sin embargo, para la CGT y gran parte de la oposición, representa un retroceso en derechos adquiridos y un golpe directo a la protección de los trabajadores frente a enfermedades y despidos.
La reunión de este lunes será decisiva para definir si la central obrera avanza hacia un paro general, una medida que marcaría un nuevo capítulo en la confrontación entre el sindicalismo y el gobierno libertario.
