Los 32 países miembros de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) aprobaron por unanimidad la liberación de 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas, en lo que constituye la mayor intervención coordinada desde la creación del organismo en 1974. La medida busca amortiguar el impacto de la guerra en Medio Oriente y compensar la interrupción del comercio energético provocada por el bloqueo del estrecho de Ormuz.
Una decisión sin precedentes
El director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, anunció que “los países de la AIE pondrán 400 millones de barriles de petróleo a disposición del mercado para compensar la pérdida de suministro por el cierre efectivo del estrecho de Ormuz”. El funcionario subrayó que se trata de “la mayor liberación de reservas de emergencia en la historia de nuestra agencia”.
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del comercio energético mundial: por allí circula cerca del 20% del petróleo transportado por mar, unos 15 millones de barriles diarios de crudo y otros cinco millones de productos refinados. La interrupción del tránsito por la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán disparó la preocupación por el suministro global y provocó subas en los precios internacionales.
Reservas estratégicas y coordinación internacional
La AIE indicó que los países miembros poseen más de 1200 millones de barriles en reservas públicas de emergencia, además de unos 600 millones en reservas industriales. La liberación se realizará de manera gradual y adaptada a las circunstancias de cada país, con el objetivo de estabilizar los precios y garantizar abastecimiento mientras dure la crisis.
Japón, Alemania y Austria ya confirmaron aportes concretos. Berlín anunció que liberará 2,64 millones de toneladas de crudo, mientras que Viena complementará la medida con un refuerzo de sus reservas de gas.
Consecuencias económicas y antecedentes
La decisión coincide con las discusiones del G7, cuyos ministros de Energía se reunieron en París para evaluar medidas adicionales frente al alza de precios. Analistas advierten que el ritmo de liberación de los barriles será clave para determinar si la medida logra estabilizar el mercado.
La intervención anunciada constituye la sexta liberación coordinada en la historia de la AIE. El organismo ya había recurrido a sus reservas en momentos críticos: la Guerra del Golfo (1991), los huracanes Katrina y Rita (2005), la guerra civil en Libia (2011) y en dos ocasiones tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Un paliativo temporal
Birol advirtió que la medida solo puede ser un alivio transitorio: “Lo más importante para el retorno a flujos estables de petróleo y gas es la reanudación del tránsito a través del estrecho de Ormuz”. Mientras tanto, la liberación de reservas busca enviar una señal de confianza a los mercados y evitar que la crisis energética se transforme en un shock global de mayor magnitud.
