En la mañana de este lunes, un avión modelo Basler BT-67, perteneciente al Grupo Mirgor, sufrió un despiste en el aeropuerto internacional de Río Grande mientras realizaba maniobras de despegue en el marco de un vuelo de entrenamiento para pilotos.

La aeronave, que había arribado horas antes desde Ushuaia y se preparaba para regresar a esa ciudad, perdió el control por causas que aún no fueron esclarecidas y terminó fuera de la pista principal. A bordo viajaban tres ocupantes, todos integrantes de la tripulación, quienes afortunadamente resultaron ilesos. El avión no transportaba carga en el momento del incidente.

El episodio generó un inmediato operativo de seguridad en la terminal aérea, con la intervención de personal especializado en emergencias y bomberos aeroportuarios. Si bien no se registraron heridos, el despiste provocó considerables daños materiales en la estructura del avión, lo que obliga a una evaluación técnica exhaustiva para determinar si la aeronave podrá volver a operar en el corto plazo.

Desde el Grupo Mirgor se emitió un comunicado oficial en el que se confirmó que “el avión Basler BT-67, recientemente incorporado al negocio de la compañía, sufrió un despiste en la ciudad de Río Grande durante un vuelo de entrenamiento de pilotos. No se registraron heridos entre la tripulación ni en el exterior de la aeronave”.

La compañía destacó que el avión estaba destinado a cumplir funciones logísticas hacia el Continente Antártico durante la presente temporada, en el marco de operaciones de abastecimiento y apoyo técnico a las campañas científicas. El incidente, por lo tanto, podría implicar una reprogramación de las actividades previstas, dado que la aeronave es clave en la estrategia de expansión logística de Mirgor hacia la región austral.

La Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil (JIAAC) será la encargada de determinar las causas del hecho, siguiendo los protocolos internacionales establecidos para este tipo de sucesos aeronáuticos. El procedimiento incluye la recopilación de testimonios de la tripulación, el análisis de las condiciones meteorológicas al momento del despegue y la revisión técnica de los sistemas de la aeronave.

Fuentes vinculadas a la seguridad operacional señalaron que este tipo de investigaciones suelen extenderse durante semanas y resultan fundamentales para garantizar la seguridad aérea y prevenir futuros incidentes. Mientras tanto, el aeropuerto de Río Grande retomó sus operaciones con normalidad, aunque bajo estrictas medidas de precaución.

El incidente, aunque sin consecuencias humanas, pone de relieve la importancia de los protocolos de seguridad y la necesidad de contar con aeronaves en óptimas condiciones para afrontar operaciones en entornos exigentes como la Antártida.

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