El Fondo Monetario Internacional (FMI) difundió un informe en el que alerta sobre el impacto económico de la guerra en Medio Oriente, calificándola como un nuevo “choque global” que oscurece las perspectivas de recuperación. El organismo advierte que el cierre de facto del Estrecho de Ormuz, por donde transita entre el 25% y el 30% del petróleo mundial y el 20% del gas natural licuado, funciona como un “impuesto repentino” sobre los ingresos globales.
Impacto asimétrico
El FMI subraya que el efecto es desigual:
- Asia y Europa: las economías manufactureras enfrentan costos de producción disparados.
- América Latina: exportadores como Brasil y Ecuador tienen mayor capacidad de absorción, mientras que otros países sufren condiciones financieras más restrictivas y facturas de importación más caras.
Energía y mercados financieros
La energía es el principal canal de transmisión del shock. El Brent y el WTI se acercaron a los US$100 por barril desde el inicio del conflicto, elevando también las referencias del gas en Asia y Europa. El FMI advierte que este encarecimiento afecta transporte, producción industrial, tarifas y alimentos, con riesgo de inflación persistente.
En paralelo, los mercados financieros ya muestran tensiones: caen las acciones, suben los rendimientos de bonos y aumenta la volatilidad. Tasas más altas y spreads más amplios encarecen la deuda en países emergentes, debilitando monedas y reservas.
Riesgos adicionales
El organismo identifica cinco focos críticos:
- Energía como impuesto regresivo: los países importadores pagan más por la misma energía, drenando ingresos.
- Desanclaje de expectativas de inflación: riesgo de que salarios y contratos incorporen la percepción de precios altos permanentes.
- Disrupción de insumos críticos: helio y azufre, esenciales para semiconductores y baterías, con riesgo de paralizar industrias tecnológicas.
- Fertilizantes y seguridad alimentaria: un tercio del suministro mundial transita por la zona en conflicto, amenazando cosechas y aumentando la vulnerabilidad en países de bajos ingresos.
- Logística y comercio fragmentado: desvío de buques, mayores costos de fletes y seguros, y presión sobre cadenas globales.
Conclusión
El FMI advierte que la guerra reintroduce un patrón conocido pero difícil de administrar: energía más cara, inflación más persistente y crecimiento más débil. El organismo señala que, si el shock se prolonga, la presión no será solo sobre el precio del petróleo, sino sobre toda la arquitectura financiera de las economías más frágiles.
