Las principales sociedades médicas del país alertaron sobre la necesidad de implementar estrategias integradas de prevención frente al Virus Sincicial Respiratorio (VSR), una de las principales causas de bronquiolitis y hospitalización en lactantes menores de un año en Argentina. Aunque la vacunación materna incorporada al calendario nacional en 2024 representó un avance significativo, especialistas advierten que persiste una brecha de protección que deja desprotegidos a miles de bebés durante la temporada de mayor circulación viral.
Un virus estacional con alto impacto
El VSR circula principalmente entre marzo y septiembre, coincidiendo con los meses más fríos del año. Durante ese período, entre el 60% y el 80% de las bronquiolitis en lactantes se deben a este virus. “Resulta imposible predecir qué bebés desarrollarán enfermedad grave, ya que el 79% de los casos corresponde a niños sanos, nacidos a término y sin factores de riesgo identificables”, explicó el pediatra y neonatólogo Néstor Vain, jefe de Neonatología y Pediatría de los Sanatorios de la Trinidad Palermo y Ramos Mejía.
La edad promedio de internación es de siete meses, y la mitad de las hospitalizaciones ocurre en niños nacidos antes de la temporada de circulación del virus, lo que evidencia la necesidad de ampliar las estrategias de protección.
Brechas en la cobertura
Si bien la vacunación materna ha demostrado eficacia y seguridad, su protección dura aproximadamente seis meses. Esto deja sin cobertura a los bebés nacidos fuera de la ventana de inmunización. Según Vain, “a pesar de una cobertura del 65% en embarazadas, cerca del 60% de los lactantes menores de un año podrían quedar desprotegidos durante los meses pico de circulación viral”. Se trata de unos 167 mil niños, incluyendo bebés de madres no vacunadas, prematuros y aquellos nacidos antes de los 14 días posteriores a la inmunización materna.
Estrategias integradas de prevención
Frente a este escenario, especialistas recomiendan combinar la vacunación materna con la administración de anticuerpos monoclonales de acción prolongada para los bebés que no cuentan con protección inicial. “Después de décadas de investigación, hoy disponemos de nuevas opciones de prevención y es fundamental asegurar que ningún bebé quede desprotegido”, destacó la infectóloga pediátrica María Paula Della Latta, del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y del Hospital Alemán.
La Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) propone dos alternativas: aplicar anticuerpos monoclonales a todos los lactantes o combinar vacunación materna con anticuerpos para los grupos no protegidos. En la misma línea, la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP) y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE) coinciden en la necesidad de una estrategia mixta que garantice mayor equidad y cobertura.
Un desafío sanitario pendiente
La persistencia de altos niveles de hospitalización por VSR en Argentina refleja que la vacunación materna, aunque valiosa, no resulta suficiente por sí sola. La recomendación de los expertos apunta a consolidar un esquema integral que combine herramientas disponibles y asegure que todos los lactantes menores de un año estén protegidos en su primera temporada de exposición al virus.
