El sueño del Mundial 2026 empieza a transformarse en una pesadilla logística y diplomática. La administración de Donald Trump implementó un sistema de “fianzas de visa” que afecta directamente a cinco naciones africanas ya clasificadas: Senegal, Costa de Marfil, Túnez, Argelia y Cabo Verde. La medida busca garantizar que los visitantes abandonen el territorio tras el torneo, pero el costo es considerado prohibitivo.
El muro financiero de las fianzas
El Departamento de Estado extendió un programa piloto que exige un depósito reembolsable de entre 5.000 y 15.000 dólares para otorgar la visa de turista (B1/B2). Para hinchas de países donde el ingreso anual promedio no supera los 5.000 dólares, esta “garantía” funciona como un bloqueo de facto. La FIFA intenta mediar, pero la Casa Blanca se mantiene firme en su postura de priorizar la seguridad nacional.
Incertidumbre en los planteles
Aunque el FIFA Pass prometía agilizar los trámites, la realidad en las embajadas es otra. Selecciones como la de Senegal enfrentan dilemas operativos para trasladarse entre sedes en Estados Unidos y Canadá. No solo los hinchas están bajo la lupa: integrantes de cuerpos técnicos de países como Argelia podrían ver denegado su ingreso si no cumplen con los requisitos financieros y de antecedentes.
Riesgo de un Mundial “clausurado”
La Confederación Africana de Fútbol (CAF) criticó duramente la medida, al considerar que atenta contra la “inclusividad” que pregona Gianni Infantino. Si los estadios no cuentan con el color y la presencia de la hinchada africana por culpa de las barreras económicas, el espíritu de la Copa del Mundo podría verse empañado por la política migratoria del anfitrión principal.
