El derrocado expresidente de Venezuela, Nicolás Maduro, compareció este jueves 26 de marzo por segunda vez ante un tribunal de Nueva York, tras su captura el 3 de enero de 2026 en Caracas durante una operación militar estadounidense. En la audiencia, reiteró su postura desafiante: se declaró “no culpable” de los cargos de narcotráfico y volvió a definirse como “prisionero de guerra”.
Maduro, de 63 años, fue trasladado desde el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn hacia Manhattan bajo un fuerte operativo de seguridad. Su esposa, Cilia Flores, también permanece detenida. Fuera de la sede judicial se congregaron tanto opositores como seguidores del exmandatario, con manifestaciones que oscilaron entre pedidos de justicia y reclamos por su liberación.
Los cargos en su contra
El exlíder chavista enfrenta acusaciones de conspiración por “narcoterrorismo”, importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, además de conspiración para la tenencia de dichas armas. El caso está a cargo del juez Alvin Hellerstein, de 92 años.
Condiciones de detención
Maduro permanece aislado en la prisión federal de Brooklyn, sin acceso a internet ni medios de comunicación. Según fuentes cercanas, dedica tiempo a leer la Biblia y solo puede comunicarse con su familia y abogados por teléfono durante 15 minutos diarios.
Venezuela tras su caída
Tras su detención, la vicepresidenta Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina. En sus primeros meses de gestión impulsó una ley de amnistía para liberar a presos políticos y reformó la legislación de hidrocarburos en línea con exigencias de Estados Unidos.
Disputa legal por su defensa
Los abogados de Maduro, encabezados por Barry Pollack, discuten cómo financiar los honorarios, ya que el gobierno venezolano intenta cubrirlos, pero requiere autorización de la administración estadounidense. La defensa sostiene que esa restricción vulnera el derecho constitucional del acusado a elegir su representación legal.
