En el tercer mes de la guerra contra Estados Unidos e Israel, el gobierno iraní organizó este lunes una serie de bodas masivas en las principales plazas de la capital. La escena combinó elementos festivos —globos, flores, música— con una fuerte estética militar: jeeps, cañones, ametralladoras y uniformes rodeaban a los recién casados, quienes forman parte del programa estatal de “autosacrificio”.
Solo en la plaza Imam Hossein, la más grande de Teherán, se casaron 110 parejas, según medios locales. La televisión estatal transmitió el evento en vivo como parte de una estrategia oficial para elevar la moral de la población en medio de los bombardeos que sufre la ciudad desde el 28 de febrero.
Bodas en tiempos de guerra: el programa “autosacrificio”
Los novios y novias que participaron de la ceremonia están inscriptos en el programa janfada, que promueve el “autosacrificio” en defensa del país. Según la prensa iraní, quienes adhieren se comprometen a arriesgar sus vidas en tareas de protección de infraestructura crítica, como centrales eléctricas o edificios gubernamentales.
“El país está en guerra, pero los jóvenes tienen derecho a casarse”, declaró una de las novias a la agencia Mehr, vestida de blanco y posando junto a su pareja frente a un jeep militar decorado con flores.
Las autoridades aseguran que millones de personas se sumaron a la iniciativa, entre ellas figuras políticas de alto perfil como el presidente Masud Pezeshkian y el titular del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf.
“Sí, quiero” entre ametralladoras y bajo la imagen del líder supremo
Las parejas llegaron a la plaza en jeeps militares equipados con ametralladoras, pintados de rosa para la ocasión. En el centro del espacio público se montó un escenario adornado con globos y una enorme imagen del líder supremo Mojtaba Jamenei, quien no aparece en público desde que asumió el cargo tras la muerte de su padre, Ali Jamenei, el primer día de la guerra.
Un religioso dirigió la ceremonia colectiva y casó simultáneamente a las 220 personas presentes. Eventos similares se replicaron en otras plazas de Teherán.
Movilización permanente en un país bajo fuego
Desde el inicio del conflicto, el gobierno iraní organiza concentraciones masivas casi a diario para mostrar apoyo popular a la conducción política y militar. Las bodas se inscriben en esa lógica: reforzar la narrativa de unidad nacional mientras continúan los ataques y la tensión con Washington y Jerusalén.
Las autoridades buscan sostener el respaldo interno en un momento crítico, mientras el presidente estadounidense Donald Trump advierte que podría romper el frágil alto el fuego con nuevas acciones militares.
