Con el objetivo de contener el impacto de la suba internacional del petróleo en los surtidores, el Gobierno nacional decidió suspender para abril el incremento de los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC). La medida, que representaba alrededor del 1% del valor de la nafta, se complementa con la Resolución 79/2026, que flexibiliza las especificaciones técnicas de las naftas para permitir una mayor proporción de bioetanol en la mezcla.
Dos medidas para frenar la presión en surtidores
La decisión oficial busca morigerar la presión sobre los precios finales y amortiguar el traslado del encarecimiento del crudo al bolsillo de los consumidores. Con la nafta ya por encima de los $2.000 y el petróleo internacional en alza, el Gobierno activó dos herramientas: la suspensión del aumento impositivo y la autorización para elevar el corte de bioetanol hasta el 15%. “De esta forma, se toman medidas para mitigar el impacto del precio del petróleo en surtidor y acompañar al consumidor”, señalaron desde la Secretaría de Energía.
Contexto energético y financiero
La medida se anunció en paralelo a un hecho de relevancia internacional: el fallo favorable de la justicia estadounidense en la causa por la expropiación de YPF. El presidente Javier Milei celebró la decisión del tribunal del Segundo Circuito de Nueva York, que revocó la condena de 16.000 millones de dólares contra la Argentina. El fallo fue considerado “impensado” y revaloriza la situación de la petrolera estatal, al tiempo que otorga aire a las reservas del Banco Central.
Reacción en los mercados
El impacto del fallo se reflejó de inmediato en Wall Street. Las acciones de YPF escalaron más de 6% en las primeras operaciones, mientras que los papeles de Burford Capital —principal beneficiario del juicio— se desplomaron más de 35%, evidenciando el golpe a sus expectativas de cobro. La combinación de medidas regulatorias internas y el resultado judicial externo configura un escenario de alivio para el sector energético argentino.
