La política comercial del gobierno de Javier Milei avanza hacia una apertura irrestricta que deja a la industria nacional expuesta a la competencia externa. En 2026, la mitad de las medidas antidumping vigentes vence y, según fuentes oficiales, la Casa Rosada no muestra intención de renovarlas. El sector fabril, golpeado por la caída de la demanda y el aumento de las importaciones, busca alternativas aduaneras para sobrevivir.
Crisis industrial y ola de importaciones
El impacto ya se siente en las fábricas. En Tierra del Fuego, 140 trabajadores de Aires del Sur no cobran sus salarios desde diciembre, tras el parate de la planta. El 90% de los microondas vendidos en el país son de origen asiático y las importaciones de autopartes desde China crecieron más de un 80% en el último año.
De las 75 barreras antidumping vigentes, la mitad vence este año. Aunque algunas cámaras empresarias iniciaron trámites para solicitar prórrogas, la mayoría de las compañías asume que el Gobierno priorizará la apertura comercial por sobre la protección del entramado productivo.
Señales políticas y represalias empresariales
La decisión oficial de no renovar el arancel del 28% a las hojas de aluminio importadas de China, solicitado por Aluar, fue interpretada como una represalia política tras el cierre de la planta de neumáticos FATE, del mismo grupo empresario.
El enfrentamiento con el establishment se profundizó con el cruce entre Milei y Paolo Rocca por la importación de caños sin costura de China para el proyecto de GNL. Las grandes empresas eligen el repliegue y asumen que negociar un paraguas protector con una administración que rechaza la intervención estatal es inviable.
Estrategias de supervivencia
Ante la parálisis de los expedientes de dumping, las firmas recurren a valores criterio en la Aduana como mecanismo para frenar la subfacturación. La maniobra busca fijar precios de referencia mínimos y detectar mercadería que ingrese a valores inferiores al costo internacional.
Sin embargo, los industriales denuncian que los trámites chocan con un “frontón burocrático”: los funcionarios escuchan los reclamos, pero admiten que la decisión final depende de la Casa Rosada.
Cambios normativos y debilitamiento del sistema
En enero de 2025, la Secretaría de Comercio flexibilizó el régimen antidumping: redujo la duración de las medidas de cinco a tres años y eliminó la renovación ilimitada, permitiendo solo una extensión.
Los números de la Comisión Nacional de Comercio Exterior (CNCE) muestran la magnitud de la retracción: de 445 investigaciones abiertas históricamente, hoy solo quedan 75 barreras vigentes. En lo que va del año, apenas se iniciaron dos causas, ambas contra productos chinos: rodamientos usados para electrodomésticos y lavarropas terminados.
Competitividad estructural y debate geopolítico
El trasfondo es la falta de competitividad estructural. “Ni con las tres reformas le podemos competir a China”, admitió una fuente metalúrgica. Incluso en condiciones de competencia leal, el gigante asiático gana por precio y escala.
Desde las empresas chinas radicadas en Argentina, la visión es distinta: “La entrada de productos importados de mejor calidad evidenció que los productos argentinos tampoco ganan en ese terreno, aun quitándole los impuestos que pesan sobre los costos”, señaló un ejecutivo.
En el plano internacional, la pasividad del Gobierno ante la invasión de manufacturas chinas no incomoda a Washington. Diplomáticos explican que para Estados Unidos la balanza de bienes de consumo es secundaria, siempre que Beijing no avance sobre sectores estratégicos: minerales críticos, industria armamentista y energía.
