En una rueda volátil, el Brent del Mar del Norte avanzó 1,3%, hasta US$97,29, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió 1,2%, hasta US$94,95. La escalada se produjo en medio de nuevos ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán, que volvieron a poner en duda la posibilidad de un alto el fuego efectivo.

La reacción del mercado fue inmediata: cada día sin avances concretos hacia una tregua alimenta el temor a una interrupción del suministro en el Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Cualquier alteración en esa vía estratégica suele traducirse en movimientos bruscos en las cotizaciones.

Según AFP, los precios subieron incluso cuando circulaban versiones sobre un posible acuerdo preliminar, debido a que la tregua “seguía sin consolidarse”. En ese contexto, los operadores volvieron a mirar con preocupación el nivel de inventarios globales.

“Cuanto más tiempo persistan las interrupciones alrededor del Estrecho de Ormuz, mayor será el riesgo de que los inventarios globales sean insuficientes para compensar la pérdida de suministro”, advirtió Fawad Razaqzad, analista de Forex.com.

La suba del petróleo también fortaleció al dólar, que avanzó frente a varias monedas emergentes, reflejando una búsqueda de refugio ante el deterioro del panorama geopolítico.

Wall Street abre en baja, pero la tecnología amortigua el golpe

Los futuros de Nueva York ya anticipaban un clima de cautela antes de la apertura. Finalmente, los principales índices iniciaron la jornada en terreno negativo:

  • Dow Jones: –0,4%
  • S&P 500: –0,2%
  • Nasdaq: –0,3%

Reuters señaló que la caída estuvo directamente vinculada al avance del petróleo y a la escalada en Medio Oriente. Sin embargo, el retroceso no fue mayor gracias al sostén del sector tecnológico, que volvió a funcionar como contrapeso de las tensiones geopolíticas.

El entusiasmo por la inteligencia artificial y las apuestas sobre empresas de semiconductores e infraestructura digital siguieron impulsando parte del apetito inversor.

“Los mercados bursátiles vuelven a tomar ejemplo del sector tecnológico en lugar de los titulares geopolíticos”, explicó Chris Beauchamp, analista jefe de IG.

La dinámica refleja una tensión creciente: mientras el conflicto y el petróleo empujan el riesgo al alza, la narrativa de la IA continúa actuando como motor de las acciones tecnológicas.

Europa retrocede y Asia muestra resultados mixtos

Las bolsas europeas también operaron con mayoría de bajas:

  • Londres: –0,1%
  • París: –0,5%
  • Frankfurt: –1%

En Asia, el cierre fue dispar.

  • Tokio avanzó 2,5%, impulsado por el buen desempeño de Tokyo Electron y otras firmas tecnológicas.
  • Taipéi subió 2%, traccionada por TSMC.
  • Hong Kong cayó 1,6% y Shanghái cerró con una leve suba de 0,2%.

La divergencia regional volvió a mostrar que la tecnología sigue amortiguando el impacto del conflicto en algunos mercados, aunque el frente energético mantiene la presión sobre las expectativas de inflación.

Inflación, tasas y crecimiento: el nuevo frente de preocupación

El repunte del crudo llega en un momento delicado para los bancos centrales. En Estados Unidos, los inversores esperan los próximos datos de empleo, que podrían influir en la decisión de la Reserva Federal sobre las tasas.

Un petróleo más caro podría demorar la baja de la inflación o incluso reactivar presiones sobre los precios, reduciendo el margen para recortes de tasas y prolongando un escenario de costos de endeudamiento elevados.

La OCDE también alertó sobre el impacto económico del conflicto. Según AFP, el organismo estima que el crecimiento global podría caer al 2,8% este año si las exportaciones energéticas del Golfo recién vuelven a niveles previos al conflicto en el tercer trimestre.

“Cuanto más duran las interrupciones, mayores se vuelven los costes económicos y sociales”, advirtió Stefano Scarpetta, economista jefe de la OCDE.

Impacto para Argentina: oportunidad y riesgo

Para la Argentina, el rebote del petróleo ofrece una doble lectura:

  • Positivo: un precio internacional más alto mejora las perspectivas de exportación para el sector energético, especialmente para Vaca Muerta, que continúa consolidándose como uno de los polos de shale más relevantes del mundo.
  • Negativo: también aumenta la presión sobre los combustibles, los costos logísticos y las expectativas de inflación, en un contexto en el que la economía local sigue siendo altamente sensible a los movimientos del precio del crudo.

La volatilidad internacional, sumada a la incertidumbre geopolítica, vuelve a colocar al mercado energético en el centro de la escena y obliga a los gobiernos —incluido el argentino— a recalibrar sus proyecciones fiscales y macroeconómicas.

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