El caso de Sofía Devries, la joven de 23 años que perdió la vida durante una práctica de buceo en Puerto Madryn, volvió a ocupar la atención pública luego de que el titular de la agencia Freediving Patagonia se expresara por primera vez desde el trágico episodio.
Alejandro Andrés, propietario de la firma, difundió un mensaje en redes sociales en el que relató el impacto emocional que el hecho tuvo en su vida personal y profesional, mientras la investigación judicial continúa en curso.
El testimonio del empresario
En su declaración, Andrés explicó que su silencio inicial respondió al avance de la causa y a la retención de sus dispositivos electrónicos por parte de las autoridades, lo que limitó su capacidad de comunicación. Aclaró que la actividad en la que participaba Devries no correspondía a una operación directa de su empresa, sino a un servicio de traslado contratado. “De eso se va a encargar el juez de la causa”, señaló, evitando emitir juicios sobre las circunstancias del accidente.
El empresario reconoció que lo sucedido lo “atormentará el resto de sus días” y describió la repercusión nacional del caso como un golpe emocional muy fuerte. También mencionó que la exposición pública derivó en comentarios hirientes en redes sociales, que afectaron tanto a él como a su entorno cercano. Tras casi dos décadas dedicadas al buceo, admitió que la decisión de reabrir su negocio fue difícil, pero necesaria para sostener a su familia y preservar la actividad que considera su pasión. Aun así, adelantó que deberán replantearse aspectos de su servicio para avanzar tras la tragedia.
El contexto de la tragedia
El episodio ocurrió cuando Devries, oriunda de Buenos Aires y acompañada por su pareja, participaba de una inmersión en el Golfo Nuevo como parte de una certificación de buceo deportivo. La joven descendió a unos 20 metros de profundidad junto a otros buzos, pero no emergió con el grupo. Se activó entonces un operativo de búsqueda encabezado por la Prefectura Naval Argentina. Días después, su cuerpo fue hallado en la zona del Parque Submarino, cerca de un buque hundido utilizado como punto de buceo avanzado.
Los informes preliminares de la autopsia señalaron que la causa de muerte fue ahogamiento por inmersión, sin indicios de criminalidad ni participación de terceros. Sin embargo, la investigación judicial continúa para determinar con precisión las circunstancias que derivaron en el desenlace fatal.
Impacto y repercusiones
El testimonio de Andrés refleja el alcance humano de la tragedia, que afectó no solo a la familia y amigos de Devries, sino también a quienes integraban la actividad recreativa. Su relato expone cómo un evento de turismo aventura puede desencadenar consecuencias emocionales profundas para todos los involucrados.
La causa judicial sigue abierta y las autoridades continúan recabando testimonios y pruebas para esclarecer si existieron fallas en la organización o en las medidas de seguridad durante la inmersión. Las pesquisas buscan reconstruir minuto a minuto los hechos y establecer posibles responsabilidades que puedan derivar en sanciones o recomendaciones formales para la práctica del buceo deportivo.
Un antes y un después para el turismo de aventura
Más allá de las dudas que rodean al caso, la tragedia marcó un punto de inflexión en la vida personal y profesional del dueño de Freediving Patagonia. El episodio también plantea un desafío para el sector del turismo de aventura, que deberá reforzar estándares de seguridad y protocolos de prevención en actividades de riesgo.
La muerte de Sofía Devries se inscribe en un debate más amplio sobre la regulación y supervisión de prácticas recreativas vinculadas al mar, donde la necesidad de garantizar experiencias seguras convive con la creciente demanda de turistas que buscan actividades de alto impacto. El desenlace fatal obliga a repensar la responsabilidad empresarial y estatal en la protección de quienes eligen el buceo como experiencia de vida.
