La crisis que atraviesa Lácteos Verónica continúa profundizándose y ya genera preocupación en toda la cadena productiva de la región. En este contexto, intendentes, senadores provinciales, funcionarios del Gobierno de Santa Fe y representantes del sector lechero mantuvieron en las últimas horas una reunión virtual para avanzar en una estrategia judicial unificada que permita enfrentar la inactividad de la empresa y mitigar sus efectos económicos y sociales.
El encuentro, realizado a través de la plataforma Zoom, reunió a más de 30 participantes entre autoridades políticas, equipos técnicos, productores y especialistas legales. La convocatoria reflejó la magnitud del conflicto y la necesidad de articular respuestas coordinadas ante la paralización total de las plantas industriales de la firma.
Una mesa política y técnica para definir un camino judicial
De la reunión participaron los senadores provinciales Felipe Michlig (San Cristóbal) y Alcides Calvo (Castellanos), junto a intendentes y presidentes comunales de localidades directamente afectadas por la crisis. También estuvieron presentes el ministro de Trabajo de Santa Fe, Roald Báscolo, y el secretario de Lechería, Carlos De Lorenzi, quienes aportaron información sobre la situación laboral y productiva.
Durante la mesa de trabajo, los equipos jurídicos expusieron posibles vías de acción ante la inactividad de la empresa, que desde mediados de enero mantiene sus plantas completamente paralizadas. Los funcionarios coincidieron en la necesidad de avanzar con criterios unificados para evitar respuestas aisladas que puedan dilatar o entorpecer los procesos judiciales.
La coordinación interinstitucional busca, además, generar un marco de contención para productores y trabajadores, dos de los sectores más golpeados por la abrupta interrupción de la actividad.
Impacto productivo y temor entre los trabajadores
La paralización de Lácteos Verónica afecta de manera directa a tamberos, transportistas, proveedores y empleados, en una región donde la actividad lechera constituye uno de los pilares de la economía local. La incertidumbre sobre el futuro de la empresa se profundiza ante la falta de comunicación oficial por parte de sus directivos.
Los trabajadores, que permanecen en estado de alerta, decidieron sostener una presencia permanente en el establecimiento. Muchos de ellos acampan junto a sus familias frente a la planta de Lehmann, en un intento por resguardar las instalaciones y visibilizar su situación.
“La planta está totalmente parada. Desde mediados de enero no entra ni un litro de leche, por lo tanto no tenemos materia prima ni producción”, explicó Ángel Villarroel, uno de los empleados del complejo. En esa sede trabajan 123 personas entre operarios, personal administrativo y mandos jerárquicos.
Hasta antes de la paralización, el establecimiento procesaba alrededor de 500.000 litros de leche diarios, con una producción diversificada que incluía leche en polvo y quesos semiduros como Tybo y Pategrás. La interrupción de la actividad no solo afecta a los trabajadores, sino también a decenas de tambos que quedaron sin destino para su producción.
Un conflicto que amenaza con escalar
La falta de definiciones empresariales y la creciente preocupación social llevaron a que los gobiernos locales y provinciales aceleren la búsqueda de herramientas legales para intervenir. Entre las alternativas analizadas se encuentran medidas cautelares, pedidos de informes judiciales y acciones destinadas a garantizar la preservación de activos y la continuidad productiva.
El Gobierno de Santa Fe evalúa, además, mecanismos de asistencia para productores afectados, mientras que los municipios buscan contener el impacto laboral y social en sus comunidades.
La crisis de Lácteos Verónica se suma a un escenario complejo para la industria láctea argentina, marcada por la caída del consumo interno, la volatilidad de los precios internacionales y las dificultades financieras de varias empresas del sector.
