El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, denunció que detrás del fallo que anuló las elecciones de la seccional Campana y ordenó la intervención judicial del gremio existe una “complicidad empresaria” vinculada al Grupo Techint. Según afirmó, la medida constituye un intento de “judicializar el proceso electoral” de la organización en medio de una disputa salarial con la Cámara Argentina del Acero.

En declaraciones a Modo Fontevecchia (Net TV y Radio Perfil), el dirigente sostuvo que la intervención se produce en un contexto de fuerte tensión entre el sindicato y el sector siderúrgico, donde —según afirmó— Techint “busca imponer paritarias por debajo de la inflación”, algo que la conducción gremial rechaza de manera tajante.

Un dirigente con trayectoria y un gremio bajo presión

Furlán, exdiputado nacional y referente histórico del peronismo en Zárate, asumió la conducción nacional de la UOM en marzo de 2022, tras imponerse en las elecciones internas que pusieron fin a los 18 años de liderazgo de Antonio Caló. Su mandato enfrenta ahora un desafío inédito: una intervención judicial por 180 días ordenada por la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que declaró nulos los comicios de su seccional de base en Campana.

El dirigente sostiene que la medida constituye un hecho sin precedentes desde el retorno democrático. “Por primera vez en democracia, una intervención judicial pretende desplazar a una conducción electa por los trabajadores”, afirmó. Y vinculó la decisión a un clima político que, según su visión, busca “disciplinar al sindicalismo industrial” en un contexto de reformas laborales y tensiones productivas.

El proceso electoral y la disputa en Campana

Furlán explicó que la UOM llevó adelante en marzo un proceso electoral simultáneo en sus 53 seccionales. De ellas, 51 se desarrollaron con normalidad, una presentó observaciones menores que fueron subsanadas y la restante —Campana— derivó en la denuncia que hoy motiva la intervención.

Según relató, la lista opositora —la Lista Naranja— fue habilitada sin objeciones y participó del proceso. Sin embargo, el primer día de votación se registraron incidentes dentro de la planta de Siderca, perteneciente al Grupo Techint. “Hay filmaciones y una denuncia penal. Integrantes de la lista opositora rompieron urnas y se llevaron otras dentro de la empresa”, aseguró.

Ante la falta de garantías, la junta electoral local decidió trasladar las urnas a la sede sindical y continuar allí la votación durante los tres días previstos. El resultado final fue de 1.976 votos para la lista Azul Violeta —encabezada por Furlán— y 250 votos para la lista opositora.

Concluido el proceso, la seccional asumió sus autoridades y se preparó para participar del colegio electoral nacional, donde se elige al secretariado de la UOM.

La judicialización y el fallo de la Sala VIII

La Lista Naranja presentó denuncias en distintos juzgados de Escobar, Zárate y Campana, pero —según Furlán— ninguna fue acompañada de pruebas y todas fueron declaradas abstractas. Sin embargo, una nueva presentación ante la Sala VIII de la Cámara Nacional del Trabajo obtuvo un resultado distinto.

El tribunal dictó una medida cautelar el 17 de marzo —un día antes del colegio electoral— suspendiendo la elección nacional por supuestas irregularidades en Campana. Furlán sostiene que la conducción no fue debidamente notificada y que, en cumplimiento del estatuto, el colegio electoral se reunió igualmente el 18 de marzo, con la participación de 286 congresales, que lo reeligieron por 270 votos.

El dirigente remarcó que la seccional Campana representa apenas 3.900 afiliados sobre un padrón nacional de 230.000, por lo que incluso un resultado adverso no habría modificado la correlación de fuerzas a nivel nacional. “No se puede intervenir a una organización donde votaron más de 220.000 trabajadores por una denuncia sin pruebas de una seccional minoritaria”, afirmó.

La acusación contra Techint y el trasfondo salarial

Consultado sobre el rol de Techint, Furlán fue categórico: “Hay una complicidad empresaria evidente”. Según explicó, la empresa mantiene desde hace dos años una postura intransigente en la negociación salarial de la industria siderúrgica, intentando imponer aumentos “por debajo de la inflación”.

El dirigente vinculó esta situación con la intervención judicial y con la postura del Gobierno nacional. “La Secretaría de Trabajo, con Julio Cordero a la cabeza, acompaña pautas salariales inferiores al IPC”, denunció. Y agregó que la ofensiva contra la UOM se inscribe en un intento más amplio de “disciplinar al movimiento obrero”.

La interna en Siderca y el rol de la lista opositora

Furlán aclaró que la comisión interna de Siderca pertenece a su agrupación y que los incidentes con urnas fueron protagonizados por integrantes de la Lista Naranja, no por delegados de planta. “La lista opositora fue la que rompió y sustrajo urnas”, insistió.

El dirigente considera que estos hechos fueron parte de una estrategia para forzar la judicialización del proceso electoral y generar las condiciones para la intervención.

Un conflicto que trasciende lo gremial

La disputa en la UOM se desarrolla en un contexto de tensión entre el Gobierno, el sector industrial y el movimiento obrero. Para Furlán, la intervención no es un hecho aislado, sino un capítulo más en una ofensiva contra los sindicatos industriales en un momento de ajuste económico y redefinición del modelo productivo.

Cada vez que hubo un proyecto de apertura y destrucción del entramado productivo, la UOM fue intervenida”, recordó, aludiendo a los antecedentes de 1955 y 1976.

El conflicto promete escalar en las próximas semanas, mientras la conducción nacional del gremio prepara su estrategia judicial y política para revertir la intervención y sostener su legitimidad interna.

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