La decisión de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, de impulsar una ley de amnistía general abrió un escenario de expectativa en torno a la situación del gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo, detenido desde diciembre de 2024. Sin embargo, en la Casa Rosada prevalece la cautela, ante la falta de precisiones sobre el alcance de la medida y la lista de beneficiados.

La promesa de amnistía y el cierre del Helicoide

Rodríguez anunció que la ley cubrirá “todo el período político, de violencia política, de 1999 al presente”, con el objetivo de “reparar las heridas que ha dejado la confrontación política”. En paralelo, comunicó el cierre del Helicoide, centro de detención denunciado por organismos internacionales como escenario de torturas, que será reconvertido en un espacio deportivo y social.

La iniciativa se conoció a pocas horas de cumplirse un mes de la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, un hecho que modificó el tablero político regional y que, según fuentes diplomáticas, aceleró las presiones internacionales para la liberación de detenidos.

El caso Gallo: 419 días de cautiverio

Gallo, de 34 años, fue detenido el 8 de diciembre de 2024 al intentar ingresar a Venezuela para reencontrarse con su esposa y su hijo. Desde entonces permanece en la cárcel de El Rodeo, sometido a condiciones denunciadas como inhumanas. Testimonios de excompañeros de cautiverio, como el ciudadano francés Camilo Castro y el colombiano Iván Colmenares, describen un régimen de tormentos: aislamiento en celdas reducidas, falsos procesos judiciales en la madrugada, golpizas y castigos con gas lacrimógeno.

“Lo que yo sé es que últimamente Agustín, aún con toda la fuerza que él tiene, ha tenido momentos más difíciles psicológicamente. Solo imagínate, estar encerrado en una celda de 2 metros por 3”, relató Castro, liberado en noviembre pasado.

La posición del Gobierno argentino

En la Casa Rosada reconocen que no existe interlocución directa con Venezuela desde que, en julio de 2024, Maduro expulsó al cuerpo diplomático argentino en Caracas. Por ello, toda la gestión se canaliza a través de Estados Unidos, país que negocia la liberación de detenidos argentinos “como propios”.

Un portavoz oficial admitió: “Ojalá; aún no lo sabemos”, en referencia a si Gallo será incluido en la amnistía. La expectativa se sostiene en la presión ejercida por Washington, que recientemente celebró la liberación de 143 presos políticos y reclamó más excarcelaciones en la OEA. “Aproximadamente mil más permanecen detenidos injustamente. Estados Unidos solicita y apoya la liberación incondicional de todos”, afirmó el embajador estadounidense Leandro Rizzuto.

Expectativa y cautela

En filas libertarias confían en que la presión internacional pueda destrabar la situación de Gallo, aunque insisten en que no hay certezas hasta que se conozca el texto final de la ley de amnistía. El caso del gendarme argentino se convirtió en un símbolo de las tensiones diplomáticas y de la vulnerabilidad de los derechos humanos en Venezuela.

Mientras tanto, la familia de Gallo y sectores políticos argentinos aguardan con esperanza que la decisión de Rodríguez se traduzca en su liberación, tras más de 400 días de cautiverio bajo condiciones que organismos internacionales califican como violatorias de los estándares básicos de justicia y dignidad.

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