El ministro de Energía de Catar, Saad al-Kaabi, advirtió que la guerra en Medio Oriente podría obligar a los países del Golfo Pérsico a detener sus exportaciones de energía, generando un impacto económico de alcance global. En una entrevista con el Financial Times, el funcionario señaló que el emirato no podrá reanudar la producción de gas natural licuado (GNL) en su planta de Ras Laffan —paralizada tras un ataque con drones iraníes— hasta que las hostilidades hayan cesado por completo.

Producción paralizada y daños en infraestructura

Al-Kaabi explicó que Catar todavía evalúa los daños en sus operaciones terrestres de GNL y que, incluso si el conflicto se detuviera de inmediato, el restablecimiento de un ciclo normal de entregas tomaría semanas o incluso un mes. La paralización de Ras Laffan, una de las plantas más grandes del mundo en producción de gas natural licuado, representa un golpe significativo para el suministro energético global.

Fuerza mayor y riesgo de colapso energético

El ministro anticipó que, si la situación no se resuelve en los próximos días, todos los exportadores del Golfo podrían verse obligados a declarar “fuerza mayor”, una cláusula contractual que permite suspender entregas sin enfrentar penalidades. Un bloqueo prolongado del Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial, podría disparar el precio del crudo hasta los 150 dólares por barril, con un shock energético capaz de “derribar las economías del mundo”, según sus palabras.

Impacto en mercados y riesgo inflacionario

El conflicto, desatado tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, ya sacudió los mercados energéticos. Los precios del crudo, el gas natural y los derivados del petróleo se dispararon, alimentando temores de una nueva ola inflacionaria global. Al-Kaabi advirtió que Europa será uno de los principales afectados, dado que los compradores asiáticos de GNL competirán agresivamente por los cargamentos restantes, encareciendo aún más los costos de importación.

Un tablero de incertidumbre global

La advertencia de Catar refleja la creciente vulnerabilidad de los mercados internacionales frente a la guerra en Medio Oriente. La combinación de ataques militares, paralización de plantas estratégicas y riesgo de bloqueo en el Estrecho de Ormuz configura un escenario de máxima tensión.

Mientras los países del Golfo evalúan declarar fuerza mayor y los mercados se preparan para un shock energético, la comunidad internacional observa con preocupación cómo un conflicto regional amenaza con convertirse en una crisis económica de escala planetaria.

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