El regreso del gendarme argentino Nahuel Gallo, tras 448 días detenido en Venezuela, dejó al descubierto una trama inesperada: la participación de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en la gestión de un avión para concretar su retorno. Sin embargo, el Gobierno evitó mencionar públicamente a la entidad deportiva, en un intento por subrayar las gestiones diplomáticas oficiales y el trabajo de Gendarmería.

Una palabra incómoda

Durante toda la jornada, tanto en declaraciones públicas como en conversaciones internas, el oficialismo se esforzó por no pronunciar la sigla AFA. Incluso el propio Gallo, en su primera conferencia de prensa, agradeció a “todas las instituciones” sin hacer referencia explícita a la organización que rige el fútbol argentino.

Fuentes de Casa Rosada remarcaron que se iniciarán acciones legales contra lo que califican como “diplomacia paralela” de dirigentes vinculados a Claudio “Chiqui” Tapia. Según el Gobierno, las autoridades venezolanas habrían buscado evitar una “foto triunfal” con Javier Milei o Donald Trump, y recurrieron a un canal alternativo: la AFA, a través de Luciano Nakis y Fernando Islas Casares, quienes mantuvieron conversaciones con la Federación Venezolana de Fútbol (FVF).

El desconcierto oficial

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, reconoció que no tenían información sobre la negociación realizada por la AFA. “No teníamos novedades de una gestión de AFA”, admitió. La falta de coordinación generó malestar en distintas carteras, que se enteraron por los medios de comunicación acerca de los movimientos que posibilitaron el regreso del gendarme.

En paralelo, el Ministerio de Justicia, ahora bajo la conducción de Juan Bautista Mahiques, deberá evaluar si corresponde avanzar en materia penal para esclarecer los vínculos de los dirigentes involucrados con Venezuela. Mahiques, con más de 20 años de trayectoria en el Poder Judicial, asumirá con respaldo político y judicial, lo que podría marcar un giro en el tratamiento del caso.

Una tensión sin consecuencias legales inmediatas

Por el momento, la disputa entre el Gobierno y la AFA no ha derivado en consecuencias judiciales concretas. Sin embargo, en Balcarce 50 se insiste en que la entidad deberá “explicar su vínculo con el régimen chavista”. La controversia expone la compleja relación entre política, diplomacia y deporte, y abre interrogantes sobre el papel de actores no estatales en gestiones internacionales de alto impacto.

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