La Avenida de Mayo, inaugurada en 1894 como la primera arteria planificada de Buenos Aires y símbolo de modernidad nacional, podría encarar un proceso de restauración integral impulsado desde la ciudadanía. La propuesta nació de la iniciativa de Máximo Chinen, un estudiante de arquitectura de 23 años especializado en restauración patrimonial, cuya campaña ya reúne más de 2.200 firmas en Change.org y cerca de dos millones de visualizaciones en redes sociales.
Chinen administra la cuenta Mirar Hacia Arriba, donde difunde contenido sobre arquitectura histórica. Allí comenzó a mostrar el deterioro de las fachadas, la pérdida de actividad comercial y el abandono del corredor que alguna vez buscó conectar simbólicamente el Poder Ejecutivo (Plaza de Mayo) con el Poder Legislativo (Plaza del Congreso).
Una avenida pensada para mostrar la Argentina al mundo
Con una traza de nueve cuadras, Avenida de Mayo fue concebida como una vidriera urbana que exhibiera el progreso argentino. Su arquitectura combina academicismo francés, art nouveau y una fuerte impronta hispánica, especialmente en el tramo que va desde la 9 de Julio hacia el Congreso.
La avenida mantiene una continuidad visual única: edificios de alturas similares, estilos dialogados y una armonía urbana difícil de encontrar en otros sectores de la ciudad. Declarada Lugar Histórico Nacional, conserva íconos como:
- Palacio Barolo
- Café Tortoni
- Teatro Avenida
- Pasaje Roverano
- La Inmobiliaria
- Hotel Chile
- Los 36 Billares
- El edificio del exdiario Crítica
“Buenos Aires mantuvo casi la totalidad de sus edificios históricos. El potencial no está en reconstruir, sino en ver lo que tenemos y sacarle provecho”, sostiene Chinen.
El Plan de Restauración Integral: cuatro ejes
La propuesta contempla una intervención urbana y patrimonial de gran escala:
1. Recuperar la identidad urbana
Incluye poda planificada para liberar visuales históricas, ensanche de aceras, luminarias cálidas y mobiliario acorde al entorno. Chinen aclara que no se busca retirar árboles, sino ordenar las copas para recuperar la vista del Congreso, tal como proponían los bulevares originales.
2. Restaurar el patrimonio arquitectónico
El plan propone que el Estado encabece la limpieza de fachadas emblemáticas y que se otorguen incentivos fiscales y créditos blandos para que los propietarios privados restauren sus edificios.
3. Reactivar la actividad comercial y turística
La revitalización apunta a recuperar el desarrollo hotelero, gastronómico y cultural que históricamente caracterizó a la avenida.
4. Crear un paseo semipeatonal los fines de semana
Inspirado en la experiencia de Avenida Corrientes, permitiría ampliar el uso peatonal y fomentar actividades culturales y turísticas.
Recuperar la “vida” de la avenida
Para Chinen, la recuperación patrimonial y la reactivación comercial son inseparables. La idea es devolverle protagonismo a un corredor que alguna vez fue postal obligada de Buenos Aires.
“El Tortoni está, London City está, los turistas la viven. Solo falta unificarla y darle más prioridad dentro de los íconos de la ciudad”, explica.
La propuesta ya tuvo una primera reunión informativa con funcionarios del Gobierno porteño. El objetivo ahora es sumar adhesiones para presentarla formalmente ante la Legislatura y las áreas de Patrimonio Urbano.
Un llamado a la identidad porteña
“Mucha gente mayor me escribió diciendo que vivió toda su vida en la avenida y que quiere llegar a verla recuperada”, cuenta Chinen.
Y concluye con una reflexión que resume el espíritu del proyecto:
“Resulta paradójico que los argentinos viajemos a Europa a admirar lo que aquí dejamos en el olvido. Recuperar la Avenida de Mayo es un acto de orgullo e identidad porteña.”
