La misión Artemis II cumplió sus primeras 24 horas en el espacio, marcando el regreso de la humanidad a los vuelos tripulados hacia la Luna después de más de medio siglo. La cápsula Orion avanza según lo previsto, aunque la tripulación integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen debió enfrentar contratiempos técnicos que pusieron a prueba su entrenamiento.
Contratiempos iniciales
Uno de los desafíos más recientes fue la climatización de la cabina. Christina Koch reportó un brusco descenso de la temperatura y solicitó ajustes en el sistema, además de ropa de abrigo para mitigar el frío. Antes de este inconveniente, los astronautas ya habían solucionado dos incidentes menores: una pérdida temporal de comunicación con el centro de control en Houston y un fallo en el sistema sanitario de la cápsula, que fue reparado con éxito.
Ensayos críticos y rutina física
Una vez estabilizada la nave, los astronautas se quitaron los trajes espaciales y realizaron un ensayo de navegación clave, practicando maniobras de aproximación con una sección del cohete. Tras un descanso de cuatro horas, la tripulación fue despertada con la canción Sleepyhead de Young & Sick y comenzó la jornada con la elevación del perigeo: un encendido de 43 segundos del motor principal del módulo de servicio que permitió estabilizar la órbita antes del gran salto hacia la Luna.
El ejercicio físico también ocupa un lugar central en la rutina diaria. Wiseman y Glover revisaron el dispositivo de volante de inercia, que simula sentadillas y peso muerto con resistencias de hasta 181 kilogramos. Cada astronauta debe cumplir estrictamente con 30 minutos diarios de entrenamiento para contrarrestar la pérdida de masa ósea y muscular. Durante la jornada, la tripulación destacó la vista de la Tierra: “Puedes ver el Polo Sur iluminado. Es simplemente fenomenal”.
La inyección translunar
En las próximas horas, la NASA evaluará el estado general de la cápsula Orion para autorizar la Inyección Translunar (TLI), una maniobra de casi seis minutos que permitirá alcanzar la velocidad necesaria para poner rumbo hacia la cara oculta de la Luna.
De concretarse, los cuatro astronautas se convertirán en los primeros seres humanos en alejarse de la Tierra más que cualquier otra misión desde el programa Apolo, iniciando una nueva etapa en la exploración espacial.
