La Argentina será parte de una cumbre de altos mandos militares del hemisferio occidental convocada por el gobierno de Estados Unidos, en un encuentro que busca reforzar la cooperación regional en materia de seguridad y defensa.

La reunión, prevista para el próximo 11 de febrero en Washington, contará con la presencia de representantes de 34 países y tendrá como uno de sus protagonistas al jefe del Estado Mayor Conjunto argentino, Marcelo Dalle Nogare.

La convocatoria fue realizada por el jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Dan Caine, en lo que constituye una nueva señal de la creciente atención que la administración de Donald Trump está poniendo sobre América Latina y el Caribe. Según se informó, el objetivo central será fortalecer la coordinación regional contra el narcotráfico, las organizaciones criminales transnacionales y las amenazas externas que, a juicio de Washington, socavan la estabilidad hemisférica.

Un encuentro estratégico en tiempos de tensión

El encuentro, inicialmente programado para esta semana, debió ser pospuesto debido a las condiciones climáticas adversas en gran parte del territorio estadounidense. Pese a ello, la cita mantiene su carácter estratégico: se espera que el Ejército norteamericano exponga su visión operativa y que los países participantes discutan mecanismos de cooperación conjunta.

En un comunicado difundido el viernes pasado, la oficina del general Caine subrayó que “los líderes de defensa participantes explorarán la importancia de las sólidas alianzas, la cooperación continua y los esfuerzos conjuntos para contrarrestar las organizaciones criminales y terroristas, así como a los actores externos que socavan la seguridad y la estabilidad regional”.

Aunque no se reveló la lista completa de naciones invitadas, trascendió que países europeos con territorios en la región, como Dinamarca, Gran Bretaña y Francia, también fueron convocados.

La “Doctrina Donroe” y la nueva estrategia de seguridad

La reunión se produce en un contexto marcado por recientes operaciones militares norteamericanas en el Caribe y Sudamérica, incluyendo la intervención en Venezuela para capturar a Nicolás Maduro y los ataques contra presuntas “narcolanchas” en aguas del Pacífico y el Atlántico. Estos hechos, sumados a las tensiones de Trump con sus aliados europeos y la OTAN por sus intenciones de controlar Groenlandia, han dado lugar a lo que en Washington se denomina la “Doctrina Donroe”, una reinterpretación de la histórica Doctrina Monroe.

El Pentágono presentó la semana pasada la Estrategia de Defensa Nacional 2026, que sitúa a América Latina en el centro de la agenda estadounidense. El documento afirma que, tras años de abandono, el Departamento de Guerra busca restaurar el dominio militar de Estados Unidos en el hemisferio occidental, con el propósito de proteger el territorio nacional y garantizar el acceso a zonas estratégicas. La estrategia también enfatiza la necesidad de contener la influencia de China en la región, considerada por Washington como un desafío prioritario.

Un escenario diplomático complejo

Si bien los organizadores intentan presentar la cumbre como una oportunidad para mejorar la cooperación regional, el encuentro se desarrolla en un momento de relaciones tensas entre Washington y varios de sus socios. Las fricciones con Canadá y México, así como con aliados europeos, quedaron en evidencia durante el reciente Foro Económico Mundial en Davos.

De acuerdo con el diario The New York Times, que calificó la reunión como “inusual”, Caine estará acompañado por el general Gregory Guillot, jefe del Comando Norte, y por el teniente general Evan Pettus, jefe interino del Comando Sur. También se espera la participación del general Francis Donovan, nominado por Trump para asumir el mando del Comando Sur, cuya designación aún debe ser confirmada por el Senado.

Antecedentes de la ofensiva regional

El general Caine ya había mostrado interés en reforzar la presencia estadounidense en el Caribe. El pasado 25 de noviembre, visitó Trinidad y Tobago, donde se reunió con la primera ministra Kamla Persad-Bissessar. En aquella ocasión, su oficina destacó la importancia de “fortalecer la estabilidad y la unidad regional frente al tráfico ilícito y las organizaciones criminales transnacionales”.

La participación argentina en esta cumbre se inscribe en un escenario de redefinición de las alianzas militares hemisféricas y abre interrogantes sobre el papel que el país jugará en la estrategia de seguridad delineada por Washington.

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