En un movimiento que sacudió tanto la política interna iraní como la memoria de las víctimas del terrorismo internacional, el régimen de Teherán designó este domingo al general de brigada Ahmad Vahidi como nuevo comandante en jefe del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). La decisión se produjo tras la muerte del general Mohamad Pakpur durante los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Un nombramiento polémico
La agencia iraní Mehr confirmó la designación de Vahidi, quien para la Justicia argentina se encuentra “prófugo” por su presunta participación en el atentado terrorista contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994, que dejó 85 muertos y más de 150 heridos. Desde 2007, el militar integra la base de datos de Interpol con una alerta roja activa y pedidos de captura internacional vigentes.
El nombramiento se da en un contexto de acefalía forzada, luego de que el régimen confirmara la muerte de figuras clave como el líder supremo Ali Jamenei, el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, Abdorrahim Musaví, el ministro de Defensa Aziz Nasirzadeh y el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani, todos víctimas de los bombardeos recientes.
Trayectoria de Vahidi
Nacido en Shiraz en 1959, Vahidi se vinculó a la Guardia Revolucionaria tras la Revolución Islámica de 1979. A lo largo de su carrera ocupó cargos de relevancia:
- Comandante de las Fuerzas Quds, unidad de élite encargada de operaciones internacionales.
- Ministro de Defensa entre 2009 y 2013.
- Ministro del Interior desde 2021.
Su perfil lo ubica dentro del círculo más cercano al liderazgo iraní, participando en el Consejo Superior de Estrategia, órgano que define las principales políticas del régimen.
El rol en el atentado a la AMIA
La investigación de la UFI AMIA, encabezada por el fiscal Alberto Nisman, lo identificó como uno de los principales responsables de la planificación del ataque del 18 de julio de 1994 en Buenos Aires. Según los expedientes judiciales, Vahidi habría participado en reuniones donde se resolvió el atentado y se delegó su ejecución al grupo Hezbollah del Líbano.
El juez federal Rodolfo Canicoba Corral ordenó en 2006 su captura internacional, acusándolo de “homicidio calificado, doblemente agravado por odio racial o religioso y por ser un medio idóneo para causar un peligro común”, en concurso con lesiones y daños múltiples.
Repercusiones internacionales
El nombramiento de Vahidi al frente de la Guardia Revolucionaria reaviva las tensiones diplomáticas entre Irán y Argentina, y coloca nuevamente en el centro de la escena el reclamo de justicia por el atentado a la AMIA. Para analistas internacionales, la decisión refleja la intención del régimen de mantener al mando figuras de línea dura, incluso aquellas con antecedentes judiciales en el exterior, como una forma de reafirmar su resistencia frente a la presión occidental.
La Guardia Revolucionaria, descrita como “parte del aparato operativo del régimen, responsable de atentados en todo el mundo”, se convierte así en el escenario de un liderazgo marcado por la controversia y la memoria de uno de los ataques más sangrientos en la historia argentina.
