Miles de turistas argentinos quedaron varados en el aeropuerto de Florianópolis, Brasil, luego de la cancelación masiva de vuelos de Aerolíneas Argentinas hacia Buenos Aires. La medida fue consecuencia directa del paro nacional convocado por la CGT contra la reforma laboral debatida en el Congreso, y dejó a los pasajeros en una situación de incertidumbre y desamparo.

Cancelaciones y falta de respuestas

Uno de los casos más críticos fue el del vuelo AR1209, cuyos pasajeros permanecieron más de 24 horas en la zona de embarque sin recibir información oficial sobre su regreso. Los afectados denunciaron que la única asistencia brindada por la empresa fueron cupones para café, mientras que en los mostradores no había personal propio de la aerolínea, sino empleados tercerizados sin capacidad de decisión.

“Estamos esperando la llegada de un supuesto supervisor, pero hasta ahora no pasa nada”, relató María, una de las pasajeras, a la agencia Noticias Argentinas. La falta de comunicación oficial generó un clima de tensión y angustia entre las más de 40 familias que aguardaban una solución.

Desamparo económico y logístico

Los turistas debieron costear con fondos propios alojamiento y comida, ya que la empresa no se hizo cargo de los gastos derivados de la estadía forzada. La situación se agravó para quienes tenían conexiones internas desde Buenos Aires hacia otras provincias, como Neuquén, que quedaron automáticamente canceladas.

Entre los afectados había niños y jubilados, algunos con problemas de salud. Un pasajero mayor advirtió que estaba a punto de quedarse sin su medicación, sin posibilidad de reposición inmediata. “Estamos desamparados”, expresó, subrayando la ausencia de asistencia médica en el aeropuerto.

Impacto y reclamos

El paro de la CGT paralizó el transporte aéreo nacional, pero su impacto se extendió a quienes se encontraban en el exterior. Los pasajeros compararon el servicio de Aerolíneas Argentinas con el de otras compañías y manifestaron su indignación: “Hablamos de Aerolíneas Argentinas, no de una low cost; no entendemos cómo no mandan un representante”, señaló María.

La protesta sindical, sumada a la falta de respuestas de la aerolínea, convirtió el regreso de cientos de turistas en un verdadero drama. El repudio creció con el paso de las horas, mientras las familias continuaban pagando hoteles y traslados a la espera de un vuelo que les permitiera volver a casa.

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