El primer gran juicio de la era moderna de la inteligencia artificial en Silicon Valley llegó a su fin: un jurado federal en Oakland (California) desestimó la demanda presentada por Elon Musk contra OpenAI, sus cofundadores y Microsoft, al concluir que la acción judicial fue presentada fuera del plazo legal. La jueza Yvonne González Rogers confirmó el veredicto, cerrando así un caso que amenazaba con alterar el mapa global de la IA.
La decisión implica que el tribunal ni siquiera evaluó el fondo del conflicto, ya que el jurado determinó que los hechos denunciados habían prescrito. Musk había iniciado la demanda en 2024, cuatro años después de su última contribución económica a la organización.
Qué estaba en juego
Si Musk hubiera logrado avanzar, buscaba forzar a OpenAI a volver a su estructura original sin fines de lucro, lo que habría:
- bloqueado su plan de salida a bolsa,
- puesto en riesgo inversiones multimillonarias de Microsoft, Amazon y SoftBank,
- y desarmado el modelo comercial que sostiene a ChatGPT y al resto de sus productos.
El empresario alegaba que OpenAI había traicionado su misión fundacional —desarrollar IA en beneficio de la humanidad— y que sus donaciones por US$ 38 millones fueron utilizadas para construir una empresa valuada hoy en más de US$ 850.000 millones.
Tres semanas de juicio y un desfile de figuras tecnológicas
El proceso judicial expuso tensiones internas, disputas personales y acusaciones cruzadas entre algunos de los nombres más influyentes del ecosistema tecnológico global.
Musk: “Fui un idiota”
Durante su testimonio, Musk se presentó como un benefactor ingenuo que impulsó la creación de OpenAI en 2015:
- “Se me ocurrió la idea, el nombre, recluté a las personas clave y aporté todo el financiamiento inicial”.
- “Di 38 millones de dólares a cambio de nada. Literalmente fui un idiota”.
El empresario sostuvo que OpenAI se desvió de su misión y que Altman y Brockman “malversaron” su aporte para construir una corporación gigantesca.
Altman contraataca
Sam Altman, vestido con traje y corbata —un contraste con su estilo habitual—, respondió con firmeza:
- Admitió que, como cualquier persona, no siempre dijo la verdad en su vida.
- Aseguró que Musk exigió el 90% de las acciones en 2017 y se negó a firmar compromisos de gobernanza compartida.
- “No creíamos que la inteligencia artificial general debiera estar bajo el control de una sola persona”.
Los diarios de Brockman
Greg Brockman, cofundador y presidente de OpenAI, fue interrogado sobre anotaciones personales donde evaluaba convertir la organización en una empresa comercial sin Musk. El abogado del magnate lo acusó de querer “robarle la fundación”. Brockman respondió:
- “No hay nada ahí que me avergüence”.
- “En serio pensé que me pegaría”, dijo sobre un incidente con Musk en 2017.
La intermediaria inesperada: Shivon Zilis
La comparecencia de Shivon Zilis, madre de cuatro hijos de Musk y exdirectora de OpenAI, generó enorme atención. Su testimonio fue breve, irónico por momentos, y reveló tensiones internas. OpenAI insinuó que actuó como “espía” de Musk, algo que ella negó.
El punto clave: la prescripción
Antes de analizar si hubo malversación o incumplimiento de promesas, el jurado debía resolver una cuestión preliminar: ¿Musk presentó la demanda dentro del plazo legal?
La respuesta fue no.
La jueza González Rogers había anticipado que seguiría la recomendación del jurado, por lo que el caso quedó cerrado sin evaluar el fondo del conflicto.
Un duelo de multimillonarios que deja heridas abiertas
El juicio expuso:
- la ruptura total entre Musk y los fundadores de OpenAI,
- la competencia feroz entre xAI (la empresa de IA de Musk) y OpenAI,
- y las tensiones internas que aún persisten dentro de la organización dirigida por Altman.
Aunque OpenAI evitó un riesgo legal enorme, el proceso dejó al descubierto acusaciones de manipulación, disputas de poder y una cultura laboral cuestionada.
Las 4 claves del caso Musk vs. OpenAI
1) Musk se presenta como víctima de su propia ingenuidad
Se definió como un “buen samaritano” que financió un proyecto que terminó convertido en un gigante comercial.
2) Altman afirma que Musk quiso controlar OpenAI
Según su testimonio, el magnate exigió el 90% de las acciones y se negó a compartir el poder.
3) Los diarios de Brockman revelan tensiones internas
Sus anotaciones mostraron planes para independizar OpenAI de Musk, aunque él lo justificó como una reacción a comportamientos intimidantes.
4) Shivon Zilis, la figura inesperada
Su rol como puente entre Musk y Altman, sumado a su vínculo personal con el magnate, añadió un componente humano y mediático al juicio.
