El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, general Oleksandr Syrsky, presentó un balance de la guerra contra Rusia en 2025 y calificó el conflicto como un “desastre estratégico” para Moscú.

A cuatro años del inicio de la invasión ordenada por Vladimir Putin, Ucrania asegura haber contenido las ofensivas rusas y consolidado operaciones que obligaron al Kremlin a replegar fuerzas en varios frentes.

Pérdidas rusas y resistencia ucraniana

Según Syrsky, las bajas rusas alcanzaron entre 1.000 y 1.100 combatientes diarios en 2025, con un total de 418.000 caídos en ese año, cifra superior al reclutamiento de 406.000 efectivos. “La lucha por el derecho a existir continúa. Ninguna guerra injusta se termina con un triunfo. Mi tarea es impedir que el enemigo progrese y liberar nuestro territorio donde sea posible”, afirmó el jefe militar.

El general recordó que Rusia fracasó en su intento inicial de tomar Kiev y Kharkiv en 2022, y destacó que las operaciones ucranianas en Belgorod y Kursk obligaron a Moscú a redistribuir tropas, frustrando su plan de controlar todo el Donbás y avanzar sobre Zaporijia y Dnipropetrovsk.

Operaciones en el frente sur

En agosto de 2025, Rusia lanzó una ofensiva sobre el eje de Dobropillia para cercar Pokrovsk, pero Ucrania respondió con una contraofensiva que dejó a la 51ª armada rusa prácticamente cercada. “Pokrovsk no ha caído y Koupiansk está bajo control ucraniano en un 97%”, aseguró Syrsky, subrayando que la resistencia sigue firme pese a la superioridad aérea rusa.

Tecnología y drones en la guerra

El comandante destacó el rol de los drones, con entre 6.000 y 8.000 unidades utilizadas diariamente por cada ejército, lo que modificó la psicología del conflicto. Admitió la ventaja rusa en el aire, con el uso de bombas guiadas y misiles hipersónicos, pero resaltó que Ucrania logró neutralizar la flota rusa en el mar Negro y mantener operativo el corredor cerealero, con 64 millones de toneladas exportadas en 2025.

Golpes en profundidad y pérdidas económicas

Ucrania aseguró haber atacado 719 objetivos militares y energéticos en Rusia, causando pérdidas estimadas en 15.000 millones de dólares. Syrsky reconoció las dificultades de Kiev para reclutar nuevos efectivos, frente a los 713.000 soldados rusos desplegados en 2025, pero insistió en que la moral ucraniana sigue intacta.

Un desastre estratégico para Moscú

El balance ucraniano sostiene que la invasión rusa reforzó a la OTAN, que incorporó a Finlandia y Suecia, y profundizó la dependencia de Moscú respecto de China. Además, Rusia perdió su rol como principal proveedor energético de Europa Occidental, lo que debilitó su comercio exterior.

“La guerra no suscitó entusiasmo en la sociedad rusa. No es su guerra. Putin eligió una aventura sucia que no consiguió unanimidad”, señaló Syrsky, al remarcar que el conflicto ya superó en duración a la Segunda Guerra Mundial.

Perspectivas de negociación

El general reconoció que Ucrania aceptó discutir un cese del fuego en las líneas actuales, como propuso el presidente estadounidense Donald Trump en febrero de 2025, pero descartó entregar territorios estratégicos en Donetsk sin garantías de seguridad. “Sería una locura ceder posiciones cruciales para nuestra defensa”, concluyó.

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