Un informe nacional de Sedronar encendió una señal de alerta sobre el uso de tranquilizantes entre adolescentes de Tierra del Fuego. Los datos muestran que la provincia supera los promedios nacionales tanto en el consumo general como en el uso de estos medicamentos sin indicación médica, una tendencia que preocupa a especialistas por los riesgos asociados a la automedicación y al acceso no controlado a psicofármacos.

Tierra del Fuego se ubica entre las provincias argentinas con mayores niveles de consumo de tranquilizantes entre estudiantes de nivel secundario, según los resultados de un estudio elaborado por la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar).

El relevamiento revela que durante 2025 el 7% de los estudiantes secundarios fueguinos consumió tranquilizantes, ya sea bajo prescripción médica o sin ella. La cifra supera el promedio nacional, que se ubicó en el 6,2%, y posiciona a la provincia entre las jurisdicciones con mayor incidencia de este tipo de consumo.

Sin embargo, el dato que genera mayor preocupación es el vinculado al uso sin supervisión profesional. De acuerdo con el informe, el 4,2% de los estudiantes fueguinos reconoció haber consumido tranquilizantes sin indicación médica, un porcentaje superior al promedio nacional del 3,6%.

Crece la preocupación por la automedicación

Los resultados colocan a Tierra del Fuego entre las provincias con mayores índices de consumo indebido de psicofármacos, únicamente por detrás de Chubut y Río Negro.

Los especialistas advierten que el uso de tranquilizantes sin seguimiento médico puede generar riesgos para la salud física y mental, especialmente en adolescentes, una etapa caracterizada por profundos cambios emocionales, psicológicos y sociales.

Los medicamentos relevados en el estudio incluyen fármacos habitualmente utilizados para tratar cuadros de ansiedad, estrés, trastornos del sueño y otras afecciones relacionadas con la salud mental. El acceso inadecuado a este tipo de sustancias puede derivar en dependencia, efectos adversos y dificultades para identificar o tratar correctamente los problemas de fondo que motivan su consumo.

Los indicadores superan la media nacional

La situación también se refleja al analizar el consumo a lo largo de la vida.

Según el informe, el 13,1% de los estudiantes secundarios de Tierra del Fuego manifestó haber consumido tranquilizantes alguna vez, mientras que el promedio nacional alcanza el 11%.

En cuanto al uso de estos medicamentos sin prescripción médica en algún momento de la vida, el porcentaje provincial llega al 7,8%, superando nuevamente el promedio nacional, que se sitúa en 5,9%.

Estos indicadores muestran que la diferencia entre Tierra del Fuego y el conjunto del país no se limita al consumo reciente, sino que también aparece en las estadísticas acumuladas.

Un estudio realizado en toda la provincia

La investigación fue desarrollada en 35 establecimientos educativos fueguinos e incluyó a 3.417 estudiantes, una muestra representativa de aproximadamente 9.087 alumnos de la provincia.

Los resultados permiten construir un panorama sobre los hábitos de consumo de sustancias entre adolescentes y constituyen una herramienta clave para diseñar políticas públicas orientadas a la prevención, la promoción de la salud mental y el acompañamiento de jóvenes que atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

El consumo aumenta a partir de los 15 años

Otro de los hallazgos destacados del informe es que el uso de tranquilizantes presenta una tendencia ascendente a medida que aumenta la edad de los estudiantes.

Sedronar señala que los niveles de consumo se incrementan especialmente entre los 15 y 16 años, una etapa que suele coincidir con mayores exigencias académicas, cambios sociales y desafíos emocionales propios de la adolescencia.

Frente a este escenario, especialistas en salud y educación sostienen la necesidad de fortalecer las estrategias de prevención, mejorar el acceso a la atención en salud mental y promover espacios de contención para adolescentes y familias.

Los datos conocidos a partir de este estudio vuelven a poner en agenda la importancia de abordar el consumo de psicofármacos entre jóvenes desde una perspectiva integral, combinando educación, prevención y acompañamiento profesional para evitar que la automedicación se convierta en una respuesta habitual frente a problemas de ansiedad, estrés o dificultades emocionales.

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