El ataque ocurrió en Kramatorsk, una de las principales ciudades bajo control ucraniano en el este del país. Las autoridades denunciaron que los colectivos transportaban pasajeros civiles y el presidente Volodímir Zelenski prometió una respuesta.
Al menos 33 personas murieron y numerosas resultaron heridas luego de que fuerzas rusas bombardearan dos colectivos de línea que circulaban por la ciudad de Kramatorsk, en la provincia de Donetsk, al este de Ucrania. El ataque se convirtió en uno de los episodios más graves de las últimas semanas y volvió a poner el foco en el impacto de la guerra sobre la población civil.
Según informaron las autoridades locales, los vehículos fueron alcanzados por bombas planeadoras mientras transportaban pasajeros. Como consecuencia de la explosión, los dos micros quedaron completamente destruidos y los equipos de emergencia debieron trabajar durante horas para asistir a las víctimas y remover los restos.
Kramatorsk, ubicada a unos 500 kilómetros de Kiev, es uno de los principales centros urbanos de la región de Donetsk que continúa bajo control ucraniano. Desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022, la ciudad ha sido objeto de repetidos ataques debido a su importancia estratégica en el frente oriental.
El gobernador regional, Vadim Filashkin, aseguró que el ataque estuvo dirigido contra objetivos civiles y denunció que en la zona no existían instalaciones militares. Además, sostuvo que la acción constituye una grave violación del derecho internacional humanitario y de las normas que regulan los conflictos armados.
Tras el bombardeo, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski se trasladó a la zona afectada y advirtió que Ucrania responderá a la ofensiva. El mandatario afirmó que el ataque no quedará impune y acusó a Rusia de intentar destruir la vida civil en la región del Donbás.
Las autoridades municipales de Kramatorsk calificaron el hecho como un nuevo ataque contra población no combatiente y remarcaron que la ciudad continúa siendo blanco de operaciones militares pese a la ausencia de objetivos estratégicos en el sector alcanzado.
El episodio ocurrió apenas un día después de otro ataque que causó la muerte de 22 personas, entre ellas cinco niños, cuando un misil impactó contra un edificio residencial en la región de Cherníhiv, al norte de Ucrania.
La guerra iniciada en 2022 continúa provocando un elevado costo humano. Organismos internacionales han documentado miles de víctimas civiles desde el comienzo del conflicto, mientras los enfrentamientos y bombardeos persisten en distintas regiones del país.
La comunidad internacional sigue expresando preocupación por el incremento de los ataques que afectan a la población civil, en un escenario donde las posibilidades de una solución negociada permanecen inciertas y los combates continúan desarrollándose en varios frentes del territorio ucraniano.
