Las fuerzas británicas llevaron adelante un entrenamiento militar en las Islas Malvinas que incluyó desembarcos, marchas tácticas y combates simulados inspirados en operaciones desarrolladas durante la guerra de 1982. El ejercicio coincidió con un nuevo capítulo de la disputa diplomática entre Argentina y el Reino Unido por la explotación petrolera en el Atlántico Sur.
El Ejército británico realizó en las Islas Malvinas un ejercicio militar que recreó distintas etapas de la campaña desarrollada durante la guerra de 1982. La maniobra incluyó desembarcos anfibios, desplazamientos nocturnos, operaciones aéreas y simulaciones de combate en puntos estratégicos del archipiélago.
La actividad, denominada Cape Upholder, se desarrolló entre fines de septiembre y comienzos de octubre y reunió a unos 150 efectivos del Regimiento de Paracaidistas británico junto con integrantes de la Fuerza de Defensa de las Islas Malvinas.
Uno de los aspectos que generó mayor repercusión fue que parte del entrenamiento reprodujo movimientos similares a los realizados por las tropas británicas durante el conflicto del Atlántico Sur. Las maniobras comenzaron en la zona de San Carlos, el mismo sector donde las fuerzas del Reino Unido desembarcaron en mayo de 1982 para iniciar la recuperación militar del archipiélago.
Los soldados realizaron desembarcos desde embarcaciones, avanzaron sobre posiciones simuladas y ejecutaron una marcha táctica de más de 30 kilómetros hasta la zona de Pradera del Ganso, donde desarrollaron ejercicios de asalto y control de objetivos estratégicos.
El operativo continuó con el despliegue de helicópteros y apoyo aéreo de cazas Typhoon, además de entrenamientos de combate terrestre en las cercanías de Wireless Ridge, uno de los escenarios más recordados de la etapa final de la guerra.
Desde el mando británico señalaron que el objetivo del ejercicio fue mantener la preparación operativa de las fuerzas destacadas en el archipiélago y reforzar la capacidad de respuesta ante distintos escenarios militares.
Tensión por el petróleo
Las maniobras se produjeron en un contexto de creciente tensión diplomática por el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion, ubicado al norte de las Islas Malvinas.
El yacimiento, impulsado por empresas británicas e internacionales, prevé comenzar su producción comercial durante los próximos años y es considerado uno de los proyectos energéticos más importantes del Atlántico Sur.
Argentina sostiene que la exploración y explotación de hidrocarburos en la zona constituye una actividad unilateral sobre un territorio cuya soberanía permanece en disputa y recientemente avanzó con acciones ante organismos internacionales para intentar frenar el proyecto.
Nuevo frente diplomático
La realización del ejercicio coincidió además con la decisión argentina de acudir al Tribunal Internacional del Derecho del Mar para cuestionar las actividades vinculadas a la explotación de recursos naturales en aguas circundantes al archipiélago.
Mientras Buenos Aires reafirma su reclamo histórico de soberanía, Londres mantiene su respaldo a las actividades económicas desarrolladas en las islas y ratifica el derecho de los habitantes del territorio a definir su futuro político.
En ese escenario, los ejercicios militares y la disputa energética vuelven a colocar a las Malvinas en el centro de la agenda bilateral, reavivando una controversia que continúa siendo uno de los principales puntos de conflicto entre Argentina y el Reino Unido más de cuatro décadas después de la guerra de 1982.
