La jornada de protesta convocada por la CGT frente al Congreso, en rechazo al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno, derivó en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad durante la tarde de este miércoles 11 de febrero.

De la movilización pacífica a los disturbios

La concentración comenzó de manera pacífica, con columnas sindicales sobre la calle Hipólito Yrigoyen y movimientos de izquierda sobre Avenida Rivadavia. Sin embargo, cerca de las 16 horas se registraron los primeros incidentes:

  • 7 detenidos (5 por la Policía de la Ciudad y 2 por la Federal).
  • Heridos: tres efectivos de la Policía Federal y uno de la Policía Nacional.
  • Uso de gases lacrimógenos, camiones hidrantes y motos policiales para dispersar a los manifestantes.

Los disturbios incluyeron lanzamiento de piedras, bombas molotov y el derribo de vallas. También se reportaron daños en comercios y en una ventana de la Biblioteca del Congreso.

Posiciones oficiales

La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, afirmó en redes sociales que los grupos violentos “serán identificados” y que actuaron “con violencia premeditada y armamento casero”.

Otros dirigentes oficialistas, como Diego Santilli y Patricia Bullrich, también se expresaron:

  • Santilli: “Estos no son manifestantes”.
  • Bullrich: “El único idioma que conocen es la violencia y las caras tapadas. En la calle, la ley y el orden se respetan”.

La postura de la CGT

La central obrera había convocado la marcha para advertir a los senadores que el proyecto “no resuelve los problemas del trabajo, solo los agrava”. En un comunicado, sostuvo que la iniciativa busca “degradar las condiciones laborales y debilitar a las organizaciones gremiales”.

La CGT descartó un paro general, pero llamó a replicar movilizaciones en otras provincias. “Es nuestro deber expresar el más absoluto rechazo a esta ley que traerá contratos más precarios, despidos más baratos y jornadas más largas por menos salario”, señaló.

El Senado sigue sesionando

Pese a los incidentes, la sesión en el Senado continuó con normalidad. El oficialismo se mostró dispuesto a introducir cambios en el proyecto para sumar votos y alcanzar la aprobación de la reforma laboral.

La tensión entre lo que ocurre adentro del Congreso y lo que sucede afuera en las calles marca el pulso político de la jornada: mientras se negocian modificaciones al proyecto, la protesta sindical expone el rechazo de amplios sectores al rumbo de la reforma.

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