El Registro Nacional de Femicidios de la Corte Suprema contabilizó 219 víctimas entre directas y vinculadas. Aunque la tendencia muestra un descenso del 20% desde 2019, los indicadores estructurales siguen encendiendo alarmas

Las estadísticas oficiales de la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirman una reducción en los femicidios investigados durante 2025, pero también revelan que la violencia extrema contra mujeres y diversidades continúa con niveles críticos. El Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (RNFJA) relevó 204 causas judiciales que involucraron a 219 víctimas directas y vinculadas, lo que representa una caída interanual del 12,3% respecto de 2024.

Sin embargo, la magnitud del fenómeno sigue siendo grave: en Argentina una mujer fue asesinada por razones de género cada 44 horas, con una tasa de 0,85 víctimas directas cada 100.000 mujeres.

Una década de registros y una tendencia que baja, pero no se detiene

El RNFJA —elaborado desde hace más de diez años por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema— unifica datos de todas las jurisdicciones del país sobre muertes violentas de mujeres cis, mujeres trans y travestis por razones de género.

Los datos muestran:

  • Pico histórico en 2019: 260 víctimas directas.
  • Descenso progresivo entre 2020 y 2022.
  • Rebrote en 2023.
  • Nueva baja en 2024 y 2025, hasta llegar a 200 víctimas directas.

Entre 2017 y 2025, la caída acumulada es del 20,6%.

Perfil de las víctimas: edades, vínculos y contextos

Quiénes son las víctimas

De las víctimas directas registradas en 2025:

  • 98% eran mujeres cis.
  • 2% mujeres trans y travestis.
  • Promedio de edad: 40,8 años (rango de 1 a 104).
  • Grupo más afectado: 25 a 34 años (24%).
  • Niñas y adolescentes: 6%.
  • Mayores de 60 años: 16%.

Además, el informe contabilizó al menos 130 hijos e hijas de las víctimas, de los cuales 45 eran hijos en común con el agresor.

Vínculo con el agresor

El 83% de las víctimas tenía un vínculo previo con el sujeto activo:

  • 59%: parejas, exparejas o relaciones sexo‑afectivas.
  • 11%: familiares.
  • 13%: otros vínculos.
  • 7%: sin relación previa.

En el 36% de los casos convivían al momento del hecho.

En 101 vínculos (44%) se registraron antecedentes de violencia de género.

El hogar, el lugar más peligroso

El 78% de los femicidios ocurrió dentro de viviendas:

  • 35,5% en la vivienda compartida.
  • 29% en la vivienda de la víctima.
  • 15,5% en el espacio público.

La persistencia de este patrón confirma que la violencia letal se concentra en ámbitos domésticos y en relaciones de cercanía.

Distribución territorial

  • Provincia de Buenos Aires: 39% de los casos del país.
  • Tasas más altas:
    • Chaco (1,8 por 100.000 mujeres)
    • Misiones (1,77)
    • Neuquén (1,69)
  • Sin casos registrados: Corrientes, La Pampa y San Juan.

Quiénes son los agresores

El registro identificó 198 sujetos activos, con al menos 12 sin identificar, totalizando 210.

  • Promedio de edad: 38,4 años.
  • Grupo más numeroso: 25 a 34 años (26%).
  • Menores de edad: 5 agresores (2%).

Una “tregua numérica” que no alcanza

Aunque la tendencia general muestra una baja sostenida desde 2019, el informe advierte que:

  • la mayoría de los femicidios ocurre en contextos domésticos
  • las víctimas suelen tener vínculo previo con el agresor
  • persisten patrones estructurales que se repiten año tras año

La reducción del 12% no implica una disminución del riesgo: la frecuencia de un femicidio cada 44 horas evidencia que la violencia de género continúa siendo un problema estructural y persistente.

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