La Organización Meteorológica Mundial (OMM) alertó que el actual episodio de El Niño avanza hacia una categoría «muy fuerte» y podría superar en intensidad a todos los registrados desde que comenzaron las mediciones modernas hace cuatro décadas. El fenómeno se extendería al menos hasta febrero de 2027 y tendría impacto global sobre las temperaturas, las lluvias, la producción de alimentos, la energía y la economía.

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), agencia especializada de las Naciones Unidas para el clima y el tiempo, advirtió que el fenómeno El Niño 2026-2027 atraviesa una rápida intensificación y podría transformarse en el episodio más poderoso observado desde que comenzaron los registros sistemáticos modernos.

Según explicó la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, los indicadores oceánicos y atmosféricos muestran una evolución excepcional que ubica al fenómeno en una trayectoria sin precedentes recientes.

«Si esta trayectoria continúa, podría ser más intenso que cualquier otro registrado desde que comenzamos nuestro seguimiento», señaló la funcionaria durante una conferencia de prensa en Ginebra.

La agencia climática de la ONU considera prácticamente seguro que El Niño continúe activo hasta febrero de 2027, mientras que muchas de sus consecuencias podrían extenderse durante buena parte del próximo año.

Qué es El Niño y por qué preocupa tanto

El Niño es un fenómeno climático natural que se origina por un calentamiento anormal de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, especialmente en su sector central y oriental.

Ese aumento de temperatura altera la circulación atmosférica global y modifica los patrones de precipitaciones, vientos y temperaturas en numerosas regiones del planeta.

Aunque no es provocado directamente por el cambio climático, los científicos sostienen que su desarrollo actual ocurre sobre un planeta ya afectado por temperaturas récord como consecuencia del calentamiento global generado por las emisiones de gases de efecto invernadero.

La combinación de ambos factores preocupa especialmente a los expertos porque puede potenciar los eventos extremos en distintas regiones del mundo.

Un fenómeno que podría superar récords históricos

La OMM informó que las anomalías térmicas registradas en el Pacífico ecuatorial muestran un fortalecimiento constante.

Los valores semanales observados durante las últimas semanas alcanzaron entre 2,2°C y 2,6°C por encima de la media, mientras que en algunas capas subsuperficiales del océano se detectaron anomalías superiores a 8°C, una señal considerada extraordinaria por los especialistas.

Estos registros superan ampliamente los umbrales utilizados para clasificar un evento fuerte y acercan al fenómeno a la categoría más alta reconocida por la organización: «muy fuerte».

La ONU considera que existe una probabilidad cercana al 100% de que El Niño se mantenga activo durante los próximos meses.

Riesgo de inundaciones, sequías y olas de calor

Los expertos advierten que las consecuencias serán muy diferentes según cada región.

Entre los principales impactos previstos figuran:

  • Inundaciones más frecuentes e intensas en determinadas zonas.
  • Sequías prolongadas en regiones vulnerables.
  • Olas de calor más extremas.
  • Alteraciones en la producción agrícola.
  • Presiones sobre los sistemas energéticos e hídricos.
  • Incremento del riesgo de incendios forestales.
  • Mayor incidencia de enfermedades asociadas a eventos climáticos extremos.

La OMM remarcó que algunos de estos efectos ya comenzaron a observarse y podrían intensificarse durante los próximos meses.

António Guterres: «Estamos en la zona de peligro»

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, lanzó una de las advertencias más contundentes sobre el escenario climático global.

«La ciencia no deja lugar a dudas. El planeta se encuentra en aguas desconocidas y esas aguas se están calentando», afirmó.

Según Guterres, el mundo ingresó en una «zona de peligro de fenómenos meteorológicos extremos», caracterizada por temperaturas oceánicas récord y una creciente frecuencia de eventos severos.

El máximo responsable de la ONU sostuvo que la humanidad enfrenta una carrera contra el tiempo para fortalecer las medidas de adaptación climática y proteger a las poblaciones más expuestas.

El impacto económico puede ser severo

La OMM también alertó sobre las consecuencias económicas de un episodio excepcionalmente fuerte.

Sectores como:

  • Agricultura.
  • Ganadería.
  • Energía.
  • Recursos hídricos.
  • Infraestructura.
  • Salud pública.

podrían verse significativamente afectados por las alteraciones climáticas.

Celeste Saulo advirtió que los gobiernos y organismos de gestión de emergencias deben acelerar los preparativos porque los efectos del fenómeno ya están comenzando a manifestarse en distintas partes del mundo.

«No hay tiempo que perder», sostuvo la titular de la OMM.

Qué puede pasar en Argentina

Las proyecciones más recientes indican que gran parte de la Argentina quedaría dentro de la franja de regiones con precipitaciones superiores a los valores normales, especialmente durante la primavera y el verano austral.

Esto implicaría:

  • Mayores lluvias en la región pampeana.
  • Incremento del riesgo de inundaciones urbanas y rurales.
  • Crecidas en la Cuenca del Plata.
  • Beneficios potenciales para algunos cultivos por una mayor disponibilidad hídrica.
  • Riesgos adicionales para zonas vulnerables por anegamientos y eventos extremos.

Los especialistas coinciden en que, si el fenómeno alcanza la intensidad prevista por la ONU, Argentina podría experimentar uno de los períodos más húmedos de los últimos años.

Un fenómeno que podría marcar 2027

La conclusión de la Organización Meteorológica Mundial es contundente: El Niño ya está plenamente instalado y evolucionará hacia una fase muy fuerte durante los próximos meses.

De confirmarse las proyecciones actuales, el evento no solo superaría a la mayoría de los episodios registrados en las últimas cuatro décadas, sino que también podría convertirse en uno de los principales factores climáticos globales de 2027, con efectos sobre la economía, los recursos naturales y la vida cotidiana de millones de personas en todo el planeta.

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