El conflicto en Irán y la tensión creciente en Medio Oriente reconfiguraron el tablero energético global y ya impactan de lleno en la Argentina. El precio internacional del crudo Brent superó los u$s100 por barril, acumulando un alza cercana al 50% desde el inicio de la crisis, y arrastró consigo un incremento del 6% en el valor de la nafta en los surtidores locales. El litro pasó a costar u$s1,295, según datos de Global Petrol Prices, lo que ubica al país en el séptimo lugar del ranking mundial de precios medidos en dólares.

Un shock externo con doble efecto

La suba del petróleo internacional funciona como un arma de doble filo para la economía argentina. Por un lado, mejora la rentabilidad de las exportaciones energéticas y fortalece la balanza comercial. Por otro, encarece el abastecimiento interno, presiona sobre el costo de refinación y eleva el precio final de los combustibles. El impacto se extiende también al gas natural licuado, cuya importación se vuelve más onerosa en un contexto de volatilidad global.

La consultora Eco Go señaló que el shock externo elevó el precio del Brent hasta u$s104, después de haber tocado picos de u$s118, lo que obligó a ajustar valores en las estaciones de servicio. El incremento no fue uniforme en todo el país, ya que impuestos y tasas locales generan diferencias entre provincias y municipios.

Inflación y costos regulados

El aumento de los combustibles tiene un efecto directo sobre la inflación. Con una ponderación del 3,8% dentro del índice de precios al consumidor (IPC), cada suba del 10% en el ticket de nafta suma alrededor de 0,38 puntos porcentuales al indicador. En la primera semana de marzo, los relevamientos minoristas mostraron incrementos cercanos al 4% en surtidor, en paralelo con ajustes en electricidad y peajes, lo que refuerza la presión inflacionaria.

Transparencia y regulación en debate

La dinámica del mercado volvió a ser tema de discusión tras la eliminación del esquema que obligaba a las empresas a informar oficialmente los cambios de precios antes de aplicarlos. En el Congreso, un proyecto propone restablecer la obligación de comunicar con al menos 72 horas de anticipación cualquier ajuste en nafta y gasoil. El diputado Carlos Castagnetto sostuvo que la iniciativa busca recuperar transparencia: “El combustible impacta en toda la economía y en la actividad diaria de miles de estaciones de servicio. La gente tiene derecho a saber cuándo van a cambiar los precios”.

La advertencia de YPF

Horacio Marín, CEO de YPF, aportó una mirada pragmática sobre el escenario. “Vamos a ser honestos: si tenés que cargar nafta mañana, cargá hoy. Si vos creés que las cosas van a ir aumentando, cargá antes”, afirmó en declaraciones al programa Pulso financiero. El ejecutivo explicó que la compañía trabaja con una estrategia de micropricing y un sistema de moving average para atenuar picos de aumento y dar mayor previsibilidad a los consumidores. “La idea es tener un precio más estable, ajustando día a día y semana a semana”, precisó.

Argentina en el ranking internacional

Con el litro de nafta en u$s1,295, la Argentina se ubica en el séptimo lugar del ranking mundial de precios, compartiendo posición con Cuba. Antes del ajuste, el país ocupaba el noveno puesto. La comparación internacional refleja que, más allá del valor del crudo, los impuestos y tasas locales son determinantes en el precio final, lo que explica las diferencias entre jurisdicciones.

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