La empresa NRG Argentina, ubicada en Neuquén, principal proveedora de arenas para fractura hidráulica en Vaca Muerta, atraviesa su momento más crítico desde su desembarco en la región.

En un nuevo capítulo de la profunda reestructuración que arrastra desde hace más de un año, la compañía despidió en los últimos días a casi la totalidad de su planta, acumulando 640 cesantías desde noviembre de 2024. Hoy, la firma opera con apenas 90 trabajadores activos, lo que representa una reducción del 88% de su plantilla original, que llegó a contar con 800 empleados en su época de mayor actividad.

Los despidos masivos se concretaron entre el jueves y viernes pasados, a través del envío de telegramas, en paralelo a nuevas protestas organizadas por el Sindicato de Camioneros de Río Negro, que denuncia el virtual desmantelamiento de la compañía. “NRG no existe más”, afirmó el dirigente gremial Gustavo Sol, quien confirmó que al menos 250 de los despedidos pertenecen a su sindicato.

Entre la falta de pagos, las deudas millonarias y la reestructuración forzada

La situación de la firma fue reconocida por voceros oficiales, quienes justificaron la drástica reducción de personal por la necesidad de “atender la demanda real y actual del mercado”. Además, señalaron que tanto el Gobierno nacional como los Ejecutivos provinciales de Río Negro y Neuquén, junto a las petroleras contratantes, estaban al tanto del deterioro progresivo que venía atravesando la empresa.

NRG apuntó directamente contra algunas operadoras del sector energético, como Tecpetrol y Total, a quienes acusó de no haber abonado facturas por servicios ya prestados, comprometiendo la disponibilidad de fondos que estaban destinados al pago de salarios, en acuerdo con el Ministerio de Trabajo. También mencionaron el caso de Phoenix Global Resources, que habría modificado su esquema de abastecimiento, impactando negativamente en el flujo operativo de la firma.

Protestas y una conciliación que aún no resuelve

En medio del conflicto, el sindicato de Camioneros mantiene protestas activas en distintos puntos de las provincias afectadas, mientras crece la expectativa por una definición concreta de la Subsecretaría de Trabajo de Neuquén, que dictó una conciliación obligatoria con el objetivo de retrotraer los últimos despidos hasta tanto se convoque a una nueva audiencia entre las partes. Sin embargo, hasta ahora no se vislumbra una solución concreta al conflicto, y la tensión entre la empresa, los trabajadores y el Estado continúa en aumento.

Convocatoria de acreedores y una economía en rojo

La situación financiera de NRG Argentina es alarmante. A principios de julio, la empresa presentó un pedido de convocatoria de acreedores ante la Justicia Comercial de Buenos Aires, el cual fue aceptado. Según los documentos presentados, NRG declaró un patrimonio neto negativo de 60.000 millones de pesos, con activos por $650.000 millones y pasivos que ascienden a $710.000 millones.

Entre sus deudas más urgentes figuran $4.514 millones en cargas sociales impagas y $1.419 millones correspondientes a sueldos adeudados. Este escenario de insolvencia profundiza la incertidumbre entre los empleados despedidos, quienes aún no han cobrado las indemnizaciones ni recibido respuestas claras sobre su futuro laboral.

Un golpe a la cadena de valor de Vaca Muerta

El colapso operativo de NRG Argentina representa un fuerte golpe para la cadena de valor del sector energético en la región. La empresa desempeñaba un rol estratégico en el suministro de arena para la actividad de fracking, esencial para la explotación no convencional de hidrocarburos en la cuenca neuquina. Su caída deja un vacío logístico que podría afectar los tiempos de obra y costos operativos de las petroleras, además de repercutir en la economía regional.

Mientras tanto, los trabajadores —muchos con años de experiencia y especialización técnica— se encuentran a la deriva, entre protestas, telegramas de despido y promesas de audiencias que aún no llegan.

La historia de NRG se convierte así en un nuevo símbolo de la fragilidad que atraviesa el entramado productivo argentino, particularmente en sectores altamente dependientes de la inversión privada, la estabilidad macroeconómica y la planificación a largo plazo.

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