La industria argentina profundizó las señales de enfriamiento durante julio y mostró un deterioro que ya no se limita a la producción y las ventas. Según el Monitor de Desempeño Industrial (MDI) elaborado por la Unión Industrial Argentina (UIA), la actividad industrial ingresó en una zona de contracción más marcada, mientras crecen los problemas de liquidez y se extienden las dificultades para cumplir pagos.
El indicador se ubicó en 40,4 puntos, una caída de 3,1 puntos respecto de la medición anterior y de 4,7 puntos en comparación con un año atrás. Como el nivel de 50 puntos marca la frontera entre expansión y contracción, el dato refleja un escenario de retroceso generalizado. Además, todos los sectores relevados quedaron por debajo de ese umbral.
La demanda interna sigue siendo el principal problema
El informe muestra que el deterioro continúa concentrándose en el mercado doméstico.
- El 49,7% de las empresas reportó una baja en sus ventas internas.
- Solo el 16,2% registró aumentos.
- El 42,9% redujo su producción.
- Apenas el 20,9% logró incrementarla.
La caída del consumo y de la demanda interna fue señalada por el 48,6% de las firmas como el principal desafío que enfrentan actualmente.
Las exportaciones mostraron un comportamiento menos negativo: el 27,7% informó caídas, mientras que el 14,6% reportó aumentos, lo que confirma que el principal foco de debilidad sigue siendo el mercado local.
La crisis ya impacta en la cadena de pagos
El aspecto más preocupante del relevamiento aparece en la situación financiera de las empresas.
Según la UIA:
- El 47,6% de las firmas tuvo dificultades para afrontar completamente al menos uno de sus pagos habituales.
- El 9,2% tuvo problemas para cumplir simultáneamente con todas sus obligaciones, el valor más alto de toda la serie histórica.
Entre los compromisos más afectados aparecen:
- Impuestos: 34,6%.
- Proveedores: 33,3%.
- Compromisos financieros: 25,6%.
- Servicios públicos: 16,3%.
- Salarios: 12,7%.
La entidad advierte que este fenómeno implica un cambio de escenario: la menor actividad ya no se refleja solamente en menos producción, sino también en una creciente falta de liquidez.
Más deuda para sostener la operatoria
La falta de caja obligó a muchas compañías a recurrir al financiamiento para cubrir gastos corrientes.
Entre las empresas con problemas de pago:
- El 56,2% debió tomar deuda de corto plazo o aumentar su nivel de endeudamiento.
- El 53,2% afrontó mayores costos financieros e intereses.
Según la UIA, gran parte de ese financiamiento ya no se utiliza para expandir la capacidad productiva o realizar inversiones, sino para sostener el funcionamiento cotidiano, cubrir vencimientos e intentar mantener la actividad.
La combinación que surge del relevamiento es clara: menor demanda, menor generación de ingresos, mayores atrasos y más endeudamiento de corto plazo.
Las PyMEs, las más afectadas
El deterioro golpea con mayor intensidad a las pequeñas y medianas empresas.
Entre las micro y pequeñas firmas:
- El 54,8% registró una caída de ventas.
- El 47,8% redujo su producción.
La situación es especialmente delicada porque este segmento suele depender de los cobros corrientes para financiar capital de trabajo y cuenta con menor acceso a financiamiento en comparación con las empresas más grandes.
Capacidad ociosa y menos inversión
La menor actividad también se refleja en el uso de las plantas industriales.
La capacidad instalada promedio se ubicó en apenas 53,6%, mientras que el 64,4% de las empresas trabaja por debajo de su nivel considerado óptimo.
Además:
- El 80,9% de quienes operan por debajo de ese nivel no espera recuperarlo durante los próximos doce meses.
- La proporción de empresas que considera que es un buen momento para invertir cayó del 47,1% al 43%.
El empleo aún resiste, pero aparecen ajustes
Por ahora, el mercado laboral industrial no muestra un deterioro tan profundo como las ventas o la producción.
El 21,2% de las empresas informó reducciones de personal, una proporción menor a la caída de actividad. Sin embargo, comenzaron a intensificarse otros mecanismos de ajuste:
- Reducción de turnos.
- Suspensiones.
- Adelanto de vacaciones.
La reducción de turnos alcanzó al 18,7% de las firmas relevadas.
Las expectativas futuras tampoco son alentadoras:
- El 27,5% prevé reducir empleo durante el próximo año.
- Solo el 16,9% espera aumentar su plantilla.
Una recesión que adquiere dimensión financiera
El informe de la UIA concluye que la industria atraviesa una etapa de estancamiento que ya supera el plano productivo.
Hasta ahora, las señales de alerta se concentraban en la caída de ventas, la menor producción y la capacidad ociosa. El nuevo dato es que esos problemas comenzaron a trasladarse a la liquidez empresarial y a la cadena de pagos.
Con casi la mitad de las empresas enfrentando dificultades para cumplir obligaciones y más de la mitad de las afectadas recurriendo a deuda de corto plazo para seguir operando, el riesgo es que la crisis deje de ser un problema aislado de cada firma y se propague a través de proveedores, financiamiento e impuestos, amplificando el deterioro en todo el entramado industrial.
