La escalada bélica en Medio Oriente, que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán, ya no impacta únicamente en el petróleo. El conflicto comienza a trasladarse con fuerza a los mercados agrícolas, donde los fertilizantes, la logística y los granos muestran una dinámica marcada por la incertidumbre geopolítica y el encarecimiento de los insumos.

Energía y fertilizantes en alza

El petróleo Brent superó este lunes los u$s119 por barril, con un salto intradiario cercano al 25%, impulsado por el temor a una interrupción prolongada en la oferta regional y las tensiones en el estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial.

Ese movimiento repercutió directamente en los costos logísticos y en los insumos agrícolas. La urea, uno de los fertilizantes más utilizados, trepó en Estados Unidos de u$s516 a u$s683 por tonelada en apenas unos días, en plena antesala de la siembra de primavera.

“En los últimos enfrentamientos geopolíticos el impacto en los mercados fue acotado y de corta duración. La diferencia ahora es que el conflicto sigue escalando día a día y eso termina trasladándose también a los granos”, explicó Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral.

Maíz: el más expuesto

Dentro del complejo agrícola, el maíz aparece como el producto más vulnerable. Su dependencia de fertilizantes nitrogenados, su vínculo con el petróleo a través del etanol y su rol como alimento básico lo convierten en un cultivo especialmente sensible.

“El impacto en maíz es triple: sube el costo de fertilizantes, porque requiere más urea; además el maíz sigue al petróleo por su uso en etanol; y, al tratarse de un alimento básico, los países tienden a asegurar abastecimiento ante posibles disrupciones logísticas”, resumió Romano.

En Estados Unidos, el aumento de los fertilizantes llega en un momento crítico: los productores están por definir área de siembra y ya operaban con márgenes ajustados. Según Romano, la suba podría provocar una reducción de entre 1 y 1,5 millones de hectáreas, lo que sería alcista para los precios en el mediano plazo.

Trigo y soja: oportunidades y riesgos

En trigo, la Argentina muestra agresividad comercial en la colocación de mercadería, lo que complica a competidores europeos. Sin embargo, los elevados stocks iniciales y la incertidumbre climática en el hemisferio norte limitan por ahora la posibilidad de un mercado estructuralmente alcista.

En soja, los fundamentos son más débiles. Las exportaciones de Estados Unidos siguen sin repuntar y China mantiene su preferencia por Brasil, en un contexto donde la relación política con Irán y la necesidad de asegurar energía refuerzan la inclinación hacia Sudamérica.

“No hay razones claras para suponer que China vaya a concretar el compromiso de comprar 8 millones de toneladas adicionales de soja estadounidense. En el contexto actual eso parece todavía menos probable”, señaló Romano.

Impacto en la Argentina y presión inflacionaria

Para la Argentina, el cuadro combina riesgos y oportunidades. Una guerra prolongada podría afectar exportaciones agroindustriales hacia Medio Oriente, un destino relevante para el complejo local. Al mismo tiempo, el contexto global se vuelve más inflacionario: la FAO informó que su índice de precios de alimentos subió 0,9% en febrero, impulsado por cereales, carnes y aceites vegetales.

Romano advierte que la guerra está desordenando momentáneamente las referencias tradicionales del mercado. En la soja argentina, la mejora en la condición de los cultivos agrega un componente bajista, pero el bajo nivel de ventas del productor podría limitar esa presión una vez que avance la cosecha.

Un tablero agrícola con prima geopolítica

La clave pasa por la duración del conflicto. Si la crisis se estabiliza, los granos volverán a mirar oferta, demanda y clima. Pero mientras el petróleo, los fertilizantes y la logística sigan tensionados, el mercado agrícola global continuará operando bajo una prima geopolítica mucho más alta, con efectos directos sobre precios, márgenes y decisiones de siembra en todo el mundo.

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