La decisión se conoció este miércoles a través de una carta enviada directamente al presidente de la FIFA, a la que tuvo acceso AFP. Allí, Csanyi afirma que “perdió por completo” la confianza en la conducción del dirigente italosuizo y cuestiona duramente el rumbo político y administrativo de la organización.
Críticas por el Mundial 2026 y el plan privatizador
En su carta, Csanyi señala que la gestión de Infantino prioriza intereses partidarios por encima del desarrollo global del fútbol. También critica la organización del Mundial 2026, que según el dirigente húngaro estuvo marcada por decisiones inconsultas y falta de transparencia.
El punto más conflictivo es el proyecto privatizador que Infantino impulsó para abrir la FIFA a fondos e inversores privados. Csanyi denuncia que la iniciativa se gestó “en absoluto secreto y a espaldas de los integrantes del Consejo”, lo que generó un fuerte malestar entre las federaciones y tensó aún más el clima interno.
El despido de Kevin Lamour, la “gota que colmó el vaso”
El vicepresidente húngaro también cuestionó la sorpresiva salida de Kevin Lamour, quien hasta esta semana ocupaba el cargo de director general de operaciones y era considerado el número tres en la estructura de la FIFA.
Lamour supervisaba áreas clave como asuntos jurídicos, comunicación e infraestructura administrativa, y se había convertido en una de las voces más críticas del plan privatizador. A fines de julio, incluso había declarado públicamente que el proyecto debía ser descartado y que la organización necesitaba “decisiones drásticas”.
La FIFA oficializó su despido el lunes, tras dos años en el cargo. Para Csanyi, esa decisión fue el detonante final para romper con Infantino.
Un golpe político en plena carrera hacia 2027
La retirada del apoyo de Csanyi —uno de los vicepresidentes con mayor peso político en Europa— representa un duro revés para Infantino, que ya enfrentaba cuestionamientos por el fallido proyecto privatizador y por tensiones con varias federaciones.
