La inflación en los productos básicos continúa golpeando el bolsillo de los porteños. Según datos oficiales, la canasta de alimentos en la Ciudad de Buenos Aires registró un incremento de 3,9% en febrero, lo que lleva el acumulado de los primeros dos meses de 2026 a 7,8%.

Un aumento que preocupa

El alza en los precios de los alimentos refleja la persistente presión inflacionaria sobre los sectores más vulnerables. Los productos de consumo masivo, como carnes, lácteos, frutas y verduras, fueron los que más incidieron en la variación mensual.

Especialistas advierten que, aunque la inflación general muestra signos de desaceleración respecto de los picos de 2025, la suba en alimentos se mantiene por encima del promedio y afecta directamente a los hogares de menores ingresos.

Contexto económico

El incremento se da en un escenario de ajuste macroeconómico y de políticas de control del gasto público impulsadas por el Gobierno nacional. Sin embargo, la persistencia de aumentos en rubros esenciales como alimentos y bebidas pone en tensión los objetivos oficiales de estabilización.

La situación también genera preocupación en el sector privado, que advierte sobre la caída del consumo y la dificultad de trasladar costos en un mercado cada vez más retraído.

Impacto social

El encarecimiento de la canasta básica alimentaria repercute en los índices de pobreza e indigencia, ya que determina el umbral mínimo de ingresos necesarios para cubrir necesidades esenciales. Organizaciones sociales y sindicatos han alertado sobre el deterioro del poder adquisitivo y reclaman medidas de contención.

Proyecciones

De mantenerse esta tendencia, la canasta de alimentos podría superar el 20% de aumento en el primer semestre de 2026, lo que complicaría los planes oficiales de reducción de la inflación y obligaría a revisar las políticas de asistencia social.

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