El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona continúa este jueves con dos testimonios clave: el del psicólogo Carlos Díaz, uno de los siete imputados en la causa, y el de Maximiliano Pomargo, exsecretario personal del astro y cuñado del abogado Matías Morla, figura central del entorno del exfutbolista en sus últimos días.
Díaz volverá a presentarse ante el Tribunal Oral Criminal (TOC) Nº7 de San Isidro, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón, para ampliar su descargo. Será su tercera intervención en el debate oral y, según adelantaron sus defensores, solo responderá preguntas de su propio equipo legal, integrado por Diego Olmedo y Hernán Guaita.
El psicólogo busca contextualizar sus audios y despegarse de responsabilidades clínicas
En su declaración anterior, Díaz —conocido como “Charly” en el entorno de Maradona— intentó explicar los audios incorporados por los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, en los que se lo escucha dialogar con la psiquiatra Agustina Cosachov, también imputada.
En uno de esos mensajes, Díaz afirmaba:
“Diego Maradona se murió por una cuestión cardíaca de hace 20 años. No es que murió por algo de la cabeza y fue imprudente externarlo”.
El psicólogo sostuvo que la frase fue sacada de contexto y que su intención era transmitir que Maradona tenía antecedentes cardíacos severos, no minimizar lo ocurrido. También remarcó que su rol se limitaba al abordaje psicológico, sin capacidad para decidir internaciones, tratamientos clínicos o medicación.
Díaz recordó que conoció a Maradona 29 días antes de su muerte y que el exfutbolista mostraba voluntad de recuperarse de su adicción al alcohol.
“Era inestable e impredecible. Enfaticé el tratamiento de abstencionismo. Había un trastorno bipolar; el 12 de noviembre lo visitamos con Cosachov y lo habíamos visto ‘bárbaro’”, declaró.
La citación a Maxi Pomargo: una pieza clave del entorno íntimo
La fiscalía también citó a Maximiliano Pomargo, marido de Vanesa Morla, hermana del exapoderado de Maradona. Pomargo fue uno de los hombres de mayor confianza del Diez en sus últimos años y lo acompañó durante la internación domiciliaria en la casa del barrio privado San Andrés, en Benavídez, donde murió el 25 de noviembre de 2020.
Según múltiples testimonios del juicio:
- Pomargo estaba presente en la vivienda cuando se produjo el fallecimiento.
- Durante la instrucción, declaró que días antes había visto a Maradona “hinchado” y se lo comentó a la enfermera Gisela Madrid, la única acusada que será juzgada más adelante por jurados.
Su declaración es considerada clave para reconstruir las condiciones de atención y el funcionamiento del equipo que rodeaba al exfutbolista.
Los imputados y la acusación: homicidio simple con dolo eventual
Además de Díaz y Cosachov, están imputados:
- Leopoldo Luque, neurocirujano y exmédico de cabecera
- Nancy Forlini, jefa de cuidados domiciliarios de Swiss Medical
- Ricardo Almirón, enfermero
- Mariano Perroni, coordinador de los enfermeros
- Pedro Di Spagna, médico clínico
Todos enfrentan cargos por homicidio simple con dolo eventual, una figura que implica que los acusados habrían previsto el riesgo de muerte y aun así continuaron con una conducta negligente.
Un juicio que busca esclarecer responsabilidades en la muerte del ídolo
El proceso judicial avanza con testimonios que reconstruyen minuto a minuto los últimos días de Maradona, su estado de salud, el funcionamiento del equipo médico y las decisiones tomadas durante la internación domiciliaria.
La declaración ampliada de Díaz y la comparecencia de Pomargo podrían aportar elementos decisivos para determinar si hubo negligencia, descontrol organizativo o fallas graves en la atención del exfutbolista.
El juicio continúa con fuerte atención pública y mediática, en un caso que combina impacto emocional, responsabilidad profesional y la figura más influyente de la historia del fútbol argentino.
