El Tribunal Oral Federal Nº 2 de Mendoza declaró culpable al exjuez federal Walter Bento en el megajuicio por corrupción que lo tuvo como principal acusado. La resolución, que se conoció este lunes tras casi dos años de debate oral, lo responsabiliza de haber liderado una asociación ilícita dedicada al cobro de coimas dentro del Juzgado Federal Nº 1 de la provincia.

Un proceso sin precedentes

La audiencia comenzó a las 9 de la mañana en los Tribunales Federales de Mendoza y culminó con el veredicto de las juezas Gretel Diamante, Eliana Rattá y Carolina Pereira. Antes, se escucharon las últimas palabras de ocho imputados que no habían podido hacerlo en la jornada anterior.

La presidenta del tribunal destacó la complejidad del caso: “Es la causa más difícil que ha tenido este tribunal, no solo por la multiplicidad de hechos y pruebas, sino porque nos tocó juzgar a un par, a un juez como nosotros. La decisión no fue neutra ni sencilla, pero hubo prudencia, profesionalidad y seriedad institucional. El poder judicial no está por encima de la ley”.

La estructura de corrupción

Según la acusación, Bento encabezó una red que desde 2007 ofrecía beneficios procesales —como libertades, sobreseimientos o imputaciones más leves— a cambio de dinero, vehículos de alta gama y propiedades. La Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos (Procelac) estimó que el circuito de sobornos movilizó al menos 1,7 millones de dólares.

Durante el debate oral se analizaron cientos de miles de fojas, masivos volúmenes de evidencia digital y declararon alrededor de 300 testigos. La fiscalía sostiene que Bento diseñó una estructura patrimonial encubierta, colocando bienes a nombre de familiares para ocultar su verdadero patrimonio.

Los familiares y allegados también en la mira

En el mismo proceso fueron juzgados familiares directos del exjuez. Su esposa, Marta Boiza, enfrenta cargos por lavado de activos, enriquecimiento ilícito y falsedad ideológica. Su hijo mayor, Nahuel Bento, está acusado de operaciones ilegales de blanqueo de capitales. En cambio, la fiscalía retiró la acusación por lavado contra Luciano Bento, otro de los hijos, y el tribunal deberá resolver si hace lugar a la absolución solicitada.

Además de los familiares, la acusación alcanzó a abogados, exfuncionarios policiales y otros imputados señalados como organizadores o miembros de la red de corrupción.

La defensa de Bento

En sus últimas palabras, Bento negó los hechos y aseguró que fue víctima de una persecución: “Esto fue una cacería dirigida. No se probó la existencia de ninguna coima. No existen porque no las hay”. También pidió que, en caso de que se le atribuyan responsabilidades penales, no se extiendan a su familia: “Ni mi familia ni yo hicimos absolutamente nada ilegal”.

El exmagistrado permanece detenido con prisión preventiva en el complejo penitenciario federal de Cacheuta, en Luján de Cuyo, desde noviembre de 2023, cuando fue destituido por el Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Nación tras haber sido suspendido y enviado a juicio político por el Consejo de la Magistratura.

Próximos pasos

Con el veredicto de culpabilidad, se abre ahora el juicio de cesura, instancia en la que el Ministerio Público Fiscal y las defensas discutirán las penas. Está previsto que esa etapa se desarrolle entre miércoles y jueves, y que el viernes el TOF Nº 2 fije las condenas definitivas, determinando los años de prisión correspondientes a cada imputado.

El caso Bento se convirtió en uno de los procesos más relevantes de la historia reciente de la Justicia Federal argentina, no solo por la magnitud de los hechos y el volumen de pruebas, sino porque puso bajo escrutinio a un magistrado en funciones, marcando un precedente institucional de enorme impacto.

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