La recuperación de la Casa Blaquier, ubicada en Defensa 165, en pleno Casco Histórico de Buenos Aires, abrió una ventana inesperada hacia el pasado colonial de la Ciudad. Lo que comenzó como una intervención arqueológica preventiva derivó en el descubrimiento de estructuras jesuíticas del siglo XVIII, pozos de basura de hasta cinco metros de profundidad, restos alimentarios, lozas coloniales y una pieza excepcional: un peón de ajedrez tallado en hueso, único en su tipo.

El inmueble, tomado durante cuatro décadas y recientemente recuperado por el Gobierno porteño, está siendo excavado por un equipo interdisciplinario del Ministerio de Cultura. Los trabajos revelan capas históricas que permanecieron enterradas durante siglos.

Estructuras jesuitas bajo la Casa Blaquier

Los especialistas esperaban encontrar restos vinculados a la antigua casona, pero las excavaciones revelaron algo más antiguo: sumideros, cisternas y pozos de basura pertenecientes a las casas redituantes de la Compañía de Jesús, utilizadas para alquilar y financiar actividades educativas y religiosas.

El paleontólogo Horacio Padula, subgerente de Gestión Patrimonial y Arqueología del GCBA, lo resume así:

“Buscábamos estructuras acordes a la Casa Blaquier, pero dimos con estructuras anteriores que pertenecieron a los jesuitas”.

El solar tiene una densidad histórica singular: fue adjudicado en 1580 a Alonso de Escobar, uno de los primeros vecinos de Buenos Aires; luego pasó por manos jesuíticas, por Lucía de Herrera en el siglo XVII y finalmente por la familia Blaquier en 1925.

Restos alimentarios y prácticas religiosas

En los niveles más profundos aparecieron restos óseos de bagres y sábalos, cáscaras de huevo, huesos de perdices y muy pocos restos de ganado vacuno. Esa composición alimentaria refuerza la hipótesis jesuítica: durante las vigilias semanales, la orden reemplazaba la carne por pescado.

Padula explica:

“Cuando encontramos grandes cantidades de restos de peces, suele haber detrás una orden religiosa. Es un indicador que cobra fuerza cuando coincide con otros elementos del contexto”.

La interpretación se apoya en los estudios del zooarqueólogo Mario Silveira, referente en arqueología de la alimentación en el Río de la Plata.

Un peón de ajedrez único

Entre los hallazgos sobresale una pieza excepcional: un peón de ajedrez tallado y torneado en hueso, con un sistema de encastre perfecto. Podría datar de principios del siglo XIX y representar a un soldado del Regimiento de Pardos y Morenos, la milicia formada tras las Invasiones Inglesas.

Inspirado en piezas francesas de Dieppe, sería una reelaboración artesanal local que cayó accidentalmente a un pozo de basura y quedó preservada.

“Cuando vimos que ambas partes encastraban perfectamente fue un momento de enorme emoción”, recuerda Padula.

Objetos cotidianos de la Buenos Aires colonial

Las excavaciones, que llevan seis meses, ya permitieron recuperar:

  • fragmentos de mayólicas y lozas coloniales,
  • cerámicas, frascos de vidrio soplado,
  • cepillos de dientes de hueso, pipas de arcilla,
  • monedas de 1822, anzuelos, botones, bolitas de juego,
  • restos de fauna y herrajes originales.

También se detectaron esquistos micáceos en los cimientos, una roca traída de Córdoba y utilizada por los jesuitas en obras como la Iglesia de San Ignacio y la Manzana de las Luces.

Una cisterna inundada y el trabajo en profundidad

Los arqueólogos trabajan equipados con arneses, cascos y borceguíes para descender a las estructuras subterráneas. Uno de los desafíos actuales es inspeccionar una segunda cisterna inundada de siete metros de profundidad mediante una cámara endoscópica.

Cada objeto recuperado pasa por un proceso minucioso de conservación antes de ser catalogado para la futura exhibición pública de la Casa Blaquier, que se anexará al Museo de la Ciudad.

Una casa, muchas vidas

La historia del terreno atraviesa casi toda la historia de Buenos Aires:

  • 1580: adjudicado a Alonso de Escobar.
  • Siglo XVII–XVIII: casas redituantes jesuíticas.
  • 1925: adquirido por la familia Blaquier, convertido en inquilinato.
  • 1954: pasa al patrimonio municipal.
  • 1980–2025: permanece ocupado ilegalmente.
  • 2025: recuperado por el Gobierno porteño.

La huella jesuítica en Buenos Aires

Los hallazgos reavivan el interés por la presencia de la Compañía de Jesús en la Ciudad. Entre los sitios que conservan ese legado se destacan:

Manzana de las Luces

Residencia jesuítica, Iglesia de San Ignacio y Colegio de San Ignacio.

Circuito Papa Francisco

Recorre espacios vinculados a la formación del primer papa jesuita, como el barrio de Flores, el Seminario Metropolitano y la Catedral Metropolitana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *