El riesgo país argentino profundizó su tendencia descendente este lunes 22 de junio y volvió a ubicarse cerca de los 420 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2018. El indicador elaborado por JP Morgan cayó hasta los 422 puntos, con una baja diaria de 9 unidades (‑1,6%), en un contexto de mayor apetito por los activos locales y señales oficiales orientadas a reforzar la estabilidad financiera.

La jornada estuvo marcada por un anuncio clave: el Gobierno habilitó la posibilidad de tomar deuda por hasta u$s 5.000 millones bajo jurisdicción de tribunales de Nueva York, mediante el Decreto 478/2026, para avanzar con operaciones de financiamiento externo respaldadas parcialmente por organismos multilaterales.

Una señal combinada: baja del riesgo país y nueva vía de financiamiento

La caída del riesgo país mejora la percepción de los inversores sobre la deuda argentina y reduce el costo teórico de financiamiento. En paralelo, la autorización para acceder a préstamos internacionales abre una ventana para refinanciar vencimientos sin presionar el crédito doméstico, una de las prioridades del Ministerio de Economía.

El indicador había iniciado junio cerca de los 490 puntos, por lo que la compresión acumulada supera los 60 puntos en menos de un mes.

Qué implica el Decreto 478/2026

El decreto autoriza al Ejecutivo a:

  • tomar deuda por hasta u$s 5.000 millones,
  • negociar préstamos con bancos internacionales como BBVA, Santander, JP Morgan, Citibank o Goldman Sachs,
  • utilizar garantías parciales de organismos multilaterales (como el Banco Mundial),
  • incluir cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de tribunales de Nueva York,
  • renunciar parcialmente a la inmunidad de jurisdicción, sin afectar bienes estratégicos del Estado.

Según el especialista Sebastián Maril, la medida no implica una emisión de bonos tradicional:

“El Gobierno no va a salir a emitir un bono por ahora. Va a pedir prestado a bancos internacionales con garantías multilaterales”.

Bienes protegidos ante eventuales reclamos

El decreto aclara que la prórroga de jurisdicción no habilita embargos sobre activos sensibles. Entre los bienes excluidos figuran:

  • reservas y cuentas del Banco Central,
  • bienes del dominio público,
  • activos vinculados a servicios esenciales,
  • bienes diplomáticos y militares,
  • patrimonio cultural,
  • impuestos y regalías adeudadas al Estado.

Qué dice el mercado

Para los analistas, la combinación de baja del riesgo país y apertura de financiamiento externo constituye una señal de normalización financiera.

La economista Rocío Bisang (GMA Capital) explicó:

“Es una cláusula estándar que da previsibilidad a los acreedores. No implica una renuncia de soberanía”.

El economista Aldo Abraham (Libertad y Progreso) destacó que la medida permite refinanciar vencimientos sin absorber crédito interno:

“Cada vez que el Gobierno paga con recursos locales, resta crédito doméstico y afecta consumo e inversión. Si existe acceso a financiamiento externo, lo mejor es refinanciar”.

Abraham remarcó que la operación no implica un aumento de deuda para financiar gasto corriente:

“No se está tomando deuda para gastar más, sino para pagar vencimientos previos”.

Una ventana más favorable para el financiamiento

La mejora de los bonos soberanos y la compresión del riesgo país reabren el debate sobre el regreso de Argentina al crédito internacional. Aunque el Gobierno insiste en que no busca emitir deuda tradicional “a cualquier costo”, la autorización para tomar préstamos con respaldo multilateral aparece como un paso intermedio para reconstruir la curva de financiamiento externo.

El mercado interpreta la señal como un intento de llegar a los próximos vencimientos con mayor previsibilidad y sin recurrir a reservas del Banco Central.

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